Número 10
12 de agosto de 2025
Las ilusiones visuales en la mente humana y en la mente animal
Oxána Bánszegi y Peter Szenczi
La vista, uno de los sentidos más importantes de muchos vertebrados, tiene dos propósitos principales: permite evaluar las cualidades de los objetos a distancia y brinda información sobre su posición para guiarse por el mundo. Los ojos de los vertebrados son el resultado de millones de años de evolución y son a menudo considerados entre los órganos más sofisticados que la naturaleza ha producido. No obstante, la imagen formada en la retina no puede determinar por completo la realidad. La luz que rebota en muchos objetos diferentes, desde ángulos y distancias variados, puede producir el mismo patrón de luz en nuestros ojos. El tamaño y la distancia también están interconectados: una imagen en la retina puede corresponder ya sea a un objeto pequeño cercano o a uno grande que esté muy lejos.
A pesar de estas ambigüedades el procesamiento visual debe ser, en general, rápido y preciso. Para lograrlo el cerebro dispone de atajos y deducciones como estrategias que agilizan la percepción y ayudan a resolver incertidumbres. En ocasiones los sentidos también utilizan señales externas; por ejemplo, determinar el color de un objeto involucra deducciones acerca de la iluminación del ambiente, mientras que las ambigüedades de distancia se resuelven normalmente usando señales de otros objetos de los cuales conocemos su tamaño en el campo visual. Otras veces las correcciones vienen de información interna, como experiencias previas sobre el mundo. Incluso con todas estas herramientas, las interpretaciones visuales pueden dar pie a errores.
¿Qué tan generales son las deducciones usadas para formar representaciones mentales precisas del ambiente? ¿Son fundamentalmente humanas, mientras que los animales perciben el mundo en formas completamente diferentes? ¿Cómo podemos descubrirlo? Desde la antigua Grecia sabemos que los humanos son susceptibles a las ilusiones visuales; de hecho han inventado trucos ópticos para explotar estos mecanismos perceptivos y engañar al sistema visual.
Las ilusiones pueden ser herramientas para entender cómo funciona la percepción visual porque los errores que producen nos brindan pistas acerca de los procesos subyacentes a la percepción normal. Si los animales fueran susceptibles a las mismas ilusiones que los humanos, significaría que sus sistemas de visión pueden estar relacionados con mecanismos similares. Esto, por consecuencia, implica que tales procesos fueron construidos a partir de la selección natural y que han evolucionado para resolver retos perceptuales comunes en las especies.
Mientras que el descubrimiento y la descripción de las ilusiones visuales florecía en los siglos XIX y XX, los animales eran vistos por los científicos como simples máquinas, por lo que su percepción fue ignorada durante mucho tiempo. Salvo algunas excepciones, esta perspectiva prevaleció hasta el siglo XXI, cuando los investigadores empezaron a reconocer que la cognición animal podría parecerse más a la humana de lo que se había pensado antes. El primer estudio documentado acerca de las ilusiones visuales en animales data de 1920 e involucra a un pollo. El ave fue entrenada para escoger el más pequeño entre dos objetos. Una vez que el pollo completó la tarea satisfactoriamente, se le presentaron dos objetos idénticos envueltos en una ilusión visual. El pollo escogió sistemáticamente aquél que parecía más pequeño, lo cual sugirió que el animal fue susceptible a la ilusión del mismo modo que los humanos.
En las dos últimas décadas los estudios sobre la percepción de ilusiones en humanos y animales se han incrementado y son cada vez más reconocidos como potentes herramientas no invasivas para investigar la evolución y los mecanismos de la percepción visual. Gracias a este cuerpo de investigación sabemos que la mayoría de los animales son generalmente susceptibles a las ilusiones geométricas, aunque con notables excepciones. Un metaanálisis llevado a cabo por nuestro grupo en 2024 concluyó que la percepción de ilusiones es un fenómeno generalizado en animales, incluyendo algunos invertebrados. Sin embargo, el nivel de susceptibilidad suele variar entre grupos y taxas de animales. Las aves, por ejemplo, tienden a mostrar respuestas más fuertes a las ilusiones visuales que las que muestran otros grupos de animales; las especies con los ojos posicionados de forma lateral parecen ser más propensas a algunas ilusiones que aquellas que tienen una visión frontal, como los primates o los humanos.
Algunos investigadores incluso han sugerido que ciertas especies manipulan activamente su ambiente para crear ilusiones visuales. En muchos animales la elección de la pareja depende de la comparación de los individuos disponibles en la zona, basándose en las características que demuestran calidad, como el tamaño o la coloración. Como consecuencia, algunos individuos pueden intentar aumentar la percepción de su atractivo, al mostrarse en contextos que los hagan parecer más impresionantes respecto a sus rivales cercanos.
Este fenómeno se ha observado en el cortejo de las arañas pavo real. Los machos alzan sus aletas abdominales y su tercer par de patas en una postura que los hace parecer más altos y anchos: un efecto que remite a la ilusión Delboeuf, en la que la percepción es alterada por las formas circundantes. Estos descubrimientos sugieren que algunos animales no sólo perciben ilusiones, sino que además las usan para manipular a otros en sus interacciones sociales. Una observación similar fue hecha en los peces guppy. En estas especies la hembra prefiere aparearse con machos que tienen grandes manchas de color. Los investigadores encontraron que los guppys macho se posicionan preferentemente cerca de los machos que tienen manchas de color más pequeñas (rivales de menor calidad) a fin de aumentar su aparente atractivo propio. Este comportamiento parece explotar la propiedad de comparación de tamaño dependiente al contexto, similar a la ilusión de Ebbinghaus, la cual consiste en que un objeto parece más grande o pequeño dependiendo de los objetos que tenga alrededor.
El Laboratorio de Psicobiología del Desarrollo del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM, en colaboración con el Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, se encuentra actualmente investigando el desarrollo de la percepción de ilusiones visuales en un determinado número de modelos animales, así como la posible implementación de estos métodos para comprender mejor algunos desórdenes de neurodesarrollo en humanos.