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12 de agosto de 2025
Salud mental y adicciones. Retos modernos y horizontes de esperanza
Por: Eduardo Adrián Garza Villarreal
La salud mental y las adicciones representan desafíos significativos a nivel global. Aunque a menudo se considera a las adicciones y las condiciones mentales enfermedades crónicas que requieren un manejo continuo a lo largo de la vida, es crucial entender que, si bien no siempre tienen una “cura” en el sentido tradicional, sí existen tratamientos efectivos que pueden transformar la vida de las personas. Los padecimientos mentales y las adicciones suelen presentarse juntos, potenciándose mutuamente y haciendo que su abordaje sea más complejo. Curiosamente, a pesar de que el uso de sustancias es común, solo entre el 10 y el 30 por ciento de quienes las consumen desarrolla una dependencia o adicción, lo que sugiere la existencia de factores protectores, tanto físicos como mentales. Afortunadamente, contamos con algunas terapias y enfoques basados en evidencia que no sólo mejoran drásticamente la calidad de vida de los pacientes que también facilitan su plena reintegración social. Si bien el camino hacia la recuperación puede ser largo y, en la actualidad, aproximadamente la mitad de las personas logran una mejora significativa, aún queda un vasto campo de investigación científica y clínica. Nuestro objetivo es seguir desarrollando tratamientos que no sólo alivien los síntomas, sino que, en un futuro no tan lejano, quizás nos permitan hablar de una verdadera cura.
En el Laboratorio de Neuropsiquiatría y Neurotoxicología Traslacional que dirijo, mi grupo se dedica a explorar diversas facetas de la salud mental y las adicciones. Nos enfocamos en particular en la búsqueda de “marcadores” no invasivos y en el desarrollo de nuevas estrategias de tratamiento. Los marcadores no invasivos son señales o indicadores que podemos detectar en el cuerpo sin necesidad de procedimientos quirúrgicos, y la resonancia magnética es una de nuestras principales herramientas. Esta tecnología avanzada nos permite observar el cerebro en detalle, tanto en personas como en modelos animales como ratas y ratones, sin causarles ningún daño. La innovación de nuestro enfoque radica en la investigación traslacional: realizamos estudios tanto en humanos como en animales, y los hallazgos de un grupo informan y enriquecen al otro. Esta sinergia nos permitirá comprender mejor los complejos mecanismos de las adicciones y, en última instancia, diseñar tratamientos más efectivos para las personas.
Una de nuestras principales líneas de investigación se centra en desentrañar cómo las drogas afectan el cerebro y por qué algunas personas (y roedores) son más vulnerables a desarrollar una adicción. Tradicionalmente, el estudio del cerebro en animales pequeños con técnicas como la microscopía nos obligaba a elegir de antemano qué regiones específicas analizar, limitando nuestra visión. Sin embargo, en colaboración con el Laboratorio Nacional de Imagen por Resonancia Magnética, hemos implementado imágenes de todo el cerebro de una rata de forma no invasiva, observando su estructura y función simultáneamente. Esto es como tener un mapa completo del cerebro en acción. Una vez que identificamos áreas de interés con esta visión global, podemos profundizar con técnicas de microscopía para entender los detalles a nivel celular.
Nuestros estudios en ratas han revelado hallazgos fascinantes. Hemos observado los cambios estructurales y funcionales que ocurren cuando una rata desarrolla dependencia al alcohol, a la morfina o a la metanfetamina. Hemos logrado diferenciar las regiones cerebrales más implicadas en la dependencia, aquellas relacionadas con el consumo y la toxicidad, y otras vinculadas a alteraciones en el comportamiento. Un descubrimiento clave es que algunas regiones cerebrales pueden recuperarse una vez que cesa el consumo de la sustancia, mientras que otras sufren daños permanentes. Estos cambios pueden deberse a la muerte de células cerebrales o, sorprendentemente, a un aumento de la inflamación en el cerebro. De hecho, hemos encontrado que la mayoría de las drogas provoca una respuesta inflamatoria, lo que lleva a un incremento de unas células inmunitarias del cerebro llamadas microglía. Además, estos estudios nos han permitido identificar regiones cerebrales que parecen ser clave en el “antojo” o el deseo intenso de consumir una sustancia. Si logramos comprender y, eventualmente, modular estas áreas, podríamos reducir significativamente las recaídas en personas con adicción, ofreciendo una esperanza real para una recuperación duradera.
Otra área prometedora en nuestra investigación y práctica clínica es la Estimulación Magnética Transcraneal (EMT). Se trata de una técnica de neuromodulación no invasiva, lo que significa que utiliza campos magnéticos para influir en la actividad cerebral sin necesidad de cirugía. Desde su aprobación por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) en 2008 para el tratamiento de la depresión mayor resistente a medicamentos, la EMT ha sido objeto de intensa investigación para una amplia gama de condiciones neurológicas y psiquiátricas, incluidas las adicciones. De hecho, la Comisión Europea ya ha validado su uso para el tratamiento de adicciones y la FDA para adicción a nicotina, aunque aún estamos profundizando en la comprensión de su mecanismo de acción y su efecto real a largo plazo.
LOS ESTUDIOS EN ROEDORES NOS PROPORCIONAN INFORMACIÓN VALIOSA SOBRE LOS CAMBIOS BIOLÓGICOS Y FÍSICOS QUE PODRÍAMOS ESPERAR VER EN EL CEREBRO HUMANO
En el Instituto de Neurobiología se fundó la Unidad de Neuromodulación. Aquí, no sólo ofrecemos servicios clínicos de EMT para diversas condiciones como la depresión mayor (a partir de los 15 años), el trastorno obsesivo-compulsivo, los trastornos de ansiedad y, por supuesto, las adicciones, sino que también llevamos a cabo una intensa labor de investigación. Estudiamos los efectos de la neuromodulación tanto en pacientes humanos como en modelos animales. Los estudios en roedores nos proporcionan información valiosa sobre los cambios biológicos y físicos que podríamos esperar ver en el cerebro humano, mientras que los ensayos clínicos en personas nos dan una visión directa de la eficacia real de la EMT en la reducción del consumo de sustancias, la prevención de recaídas y el alivio de síntomas asociados, como la depresión. Nuestros hallazgos preliminares son alentadores: hemos identificado regiones cerebrales que, al ser estimuladas con EMT, podrían reducir el deseo de consumir sustancias por periodos de hasta seis meses, abriendo nuevas vías para el tratamiento y la esperanza de una recuperación sostenida.
Eduardo Adrián Garza Villarreal es investigador titular del Laboratorio de Neuropsiquiatría y Neurotoxicología Traslacional y es responsable de la Unidad de Neuromodulación en el Instituto de Neurobiología, UNAM campus Juriquilla.