Encuadre   

Número 11

10 de diciembre de 2025

Desigualdad en la encrucijada de la crisis socioambiental

Por: Carlos Adrián Vargas, Emiliano Hersch, Rodrigo Aguayo y Horacio Riojas
El clima ha sido uno de los factores más determinantes en la historia del planeta y en el desarrollo de la especie y civilización humanas. La forma en que sigue moldeando nuestras sociedades, creencias y necesidades nos ha llevado a tratar de entender estos fenómenos: ¿cómo interactúan nuestras condiciones sociales, económicas e históricas con el clima (y entre sí), dando lugar a procesos que determinan la salud y el bienestar de nuestras sociedades?


 
Sequía
Fotografía: UNDP Climate (CC BY-NC 2.0)

La perspectiva de la salud planetaria ofrece un marco útil para comprender estas dinámicas. Reconoce que la salud humana depende directamente de los sistemas naturales del planeta (Whitmee et al., 2015) y que los factores socioambientales se entrelazan en redes complejas. Estas interacciones pueden manifestarse en fenómenos como las sindemias (Riojas-Rodríguez, Zúñiga-Bello & Schilmann, 2024) y en bucles de retroalimentación positiva donde los efectos refuerzan sus propias causas, como ocurre con la acumulación de riqueza (Li, Boghosian & Li, 2019; Boghosian & Börgers, 2023). Tales procesos pueden acercar a los sistemas a puntos críticos y cambios abruptos (Levy, 2005), lo que hace evidente la necesidad de identificar intervenciones sistémicas que permitan construir sociedades más justas y resilientes (Meadows, 1999).

LOS “DESASTRES NATURALES” O EL DESASTRE DE LA DESIGUALDAD
El concepto de “desastre natural” es engañoso pues invisibiliza cómo los procesos de inequidad amplifican la vulnerabilidad de poblaciones determinadas (Chmutina & Von Mending, 2019). Por ejemplo, en el verano de 2019 se vivieron olas de calor extremas por todo el globo. Mientras sistemas de salud, mecanismos de respuesta temprana e infraestructura avanzados de los países ricos pudieron evitar mayores impactos, en el sur global la historia se contó distinto. Las altas proporciones de trabajadores informales y ocupacionalmente expuestos, las peores condiciones de vivienda e infraestructura, la vulnerabilidad socioeconómica y la menor capacidad de respuesta ocasionaron un incremento desproporcionado de muertes y hospitalizaciones. Este contraste revela cómo los desastres no son “naturales”. Los desastres ocurren cuando fenómenos meteorológicos (exacerbados por el cambio climático) se cruzan con la desigualdad y la vulnerabilidad social preexistentes. Algo que es sólo incómodo para unos, puede ser una amenaza existencial para otros.


 
Imgen: OurWorldInData, 2024, https://ourworldindata.org/consumption-based-co2 (CC BY-NC 4.0)

LOS DESASTRES OCURREN CUANDO FENÓMENOS METEOROLÓGICOS (EXACERBADOS POR EL CAMBIO CLIMÁTICO) SE CRUZAN CON LA DESIGUALDAD Y LA VULNERABILIDAD SOCIAL PREEXISTENTES

LA DESIGUALDAD ECONÓMICA EN LA RAÍZ DE LA CRISIS GLOBAL
Sin embargo, la desigualdad no sólo determina quién sufre y quién no, como resultado del cambio climático. La desigualdad también determina responsabilidades en su origen mismo. Mientras países como Estados Unidos, Bélgica, Singapur y los ricos países del Golfo Pérsico emiten más de dieciséis toneladas de bióxido de carbono per cápita, la mayoría de los países del sur global emiten menos de cuatro toneladas, pero son los más vulnerables a los impactos del cambio climático (figura 1). Y aquí encontramos una primera injusticia climática.

Más allá del contraste entre países, la desigualdad económica añade mayor profundidad a la atribución de responsabilidades. El diez por ciento más rico de la población mundial es responsable del cincuenta por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero, mientras que el cincuenta por ciento más pobre sólo contribuye con el ocho por ciento (Khalfan et al., 2023). Ese diez por ciento más contaminante no sólo se distribuye entre los países del norte global, sino que se encuentra también en el núcleo de cada país del sur global (figura 2). No necesariamente es el que viaja en jet privado —eso le toca al uno por ciento—, sino quienes pueden permitirse un “estilo de vida imperial”: el tanque de gasolina lleno, jugo de naranjas importadas con el desayuno, carne de res en la comida, chocolate de Costa de Marfil, nuevo celular con cobalto del Congo y litio de Chile, ropa de temporada y vacaciones en el extranjero de vez en cuando. El mundo en bandeja para satisfacer aquellos hábitos de consumo occidentales a los que aspiran muchos, indiferentes de la sequía en este rincón del planeta, la contaminación en tal río, la tala de ese bosque o la explotación de aquel trabajador. La segunda injusticia climática es esa maquinaria que articula mercados nacionales e internacionales, legislaciones y fuerzas del orden y represión en la periferia para sostener el estilo de vida imperial (Brand & Wissen, 2021).

En todo el mundo la degradación ambiental se ha legitimado en nombre del desarrollo y el crecimiento económico. Las comunidades afectadas por proyectos extractivos, turísticos e industriales han sido llamadas “zonas de sacrificio”. Hoy, la transición energética se usa para justificar la imposición de proyectos mineros y la expropiación de tierras para energías renovables, afectando desproporcionadamente territorios indígenas y comunidades marginadas y estructurando un “colonialismo verde” en nombre de la sostenibilidad (Zografos & Robbins, 2020). La implementación de políticas “verdes” sin perspectivas de equidad y justicia también ha dejado en la estacada a trabajadores “obsoletos”, como los mineros de carbón en Estados Unidos y los agricultores en Europa, detonando manifestaciones en contra de la acción climática y alimentando el negacionismo climático y los movimientos de extrema derecha (Helfenstein et al., 2024).

Así pues, a primera vista, la lucha contra el cambio climático parece confrontada con la justicia social y ambiental. Pero como dice Richard Levins (2015), “cuando dos movimientos por la justicia entran en conflicto, los dos están pidiendo demasiado poco”. Necesitamos pedir lo suficiente para que en realidad quepa una solución. Necesitamos articular un modelo económico capaz de satisfacer equitativamente las necesidades de todas las personas dentro de los límites planetarios.


 
Imagen: Khalfan et al. (2023)
  
LÍMITES PLANETARIOS, LÍMITES AL CRECIMIENTO
Desde 2009 la investigación en las ciencias del sistema Tierra ha permitido identificar nueve procesos y sistemas biofísicos que participan en la regulación del planeta, los llamados “límites planetarios”, que mantienen estables las condiciones que han permitido el florecimiento humano durante el Holoceno, tales como el clima, la composición atmosférica y la acidez marina [ver recuadro]. Para cada límite se han identificado umbrales de riesgo cuyo rebasamiento podría detonar puntos de inflexión planetarios, capaces de desencadenar cambios globales abruptos, irreversibles y en cadena, y reducir la habitabilidad del planeta. Esto ha ocurrido en el pasado: durante las transiciones entre unas eras geológicas y otras. Por ello, el respeto a los límites planetarios es una precondición indispensable para el desarrollo y la salud de las sociedades humanas durante nuestra época, el Antropoceno. Para 2023, seis de los nueve límites planetarios habían sido rebasados, incluyendo no sólo el cambio climático, sino también otros como la integridad de la biodiversidad, el cambio en los sistemas de tierras (incluyendo la deforestación), la contaminación con nitrógeno y fósforo (resultante, sobre todo, de la agricultura intensiva) y el agotamiento del agua (Richardson et al., 2023). Para 2025, siete de los nueve han sido rebasados (Azote for Stockholm Resilience Centre, https://www.stockholmresilience.org/research/planetary-boundaries.html).

Los límites planetarios

UNAM Internacional


Los nueve ámbitos de análisis para la sostenibilidad del planeta que se han establecido desde las ciencias de la Tierra son:

Cambio climático: aumento de gases de efecto invernadero que elevan la temperatura global.

Acidificación de los océanos: disminución del pH del océano debido a la absorción de CO2.

Cambios en el uso del suelo: transformación de ecosistemas naturales (como bosques) en tierras de cultivo, urbanas u otros usos.

Pérdida de biodiversidad: extinción de especies y degradación de ecosistemas.

Ciclos biogeoquímicos: introducción excesiva de nitrógeno en los ecosistemas, principalmente a través de la agricultura, y alteración del ciclo natural del fósforo ligada a la actividad humana.

Uso de agua dulce: consumo excesivo y alteración de los flujos de agua dulce en todo el mundo.

Ozono estratosférico: adelgazamiento de la capa de ozono debido a sustancias químicas (en gran medida controlada por acuerdos internacionales).

Contaminación química: introducción de sustancias sintéticas, incluyendo plásticos, en el medio ambiente.

Carga atmosférica de aerosoles: contaminación del aire por partículas finas.


El marco de los límites planetarios puede ser considerado como uno de los avances científicos más importantes de la historia, pues redefine nuestra comprensión de la Tierra y nuestra relación con ella, y provee y cuantifica límites seguros para el cambio, contaminación y explotación de sus recursos por los seres humanos. De este marco ha surgido, por ejemplo, el concepto de “economía de la rosquilla”, que plantea que la economía global debe reestructurarse con el objetivo de satisfacer un piso básico de desarrollo y bienestar social, sin exceder los límites planetarios, en lo que se denomina “el espacio seguro y justo para la humanidad” (figura 4).


 
Imagen: Khalfan et al. (2023)
  
La cuantificación y monitoreo de qué tanto se alinean los distintos países con este modelo representa un paso en la operacionalización de estos conceptos. Esto se ha hecho estimando la huella ecológica nacional per cápita para cada límite, así como el progreso en los Objetivos de Desarrollo Sustentable (Fanning et al., 2022). Esto permite identificar cuál es la parte justa que le corresponde a cada ciudadano del planeta; quiénes están consumiendo más de lo que les toca y quiénes menos. El consumo por debajo del mínimo justo se traduce en precariedad material y en una deficiencia en las bases sociales de la rosquilla. El consumo por arriba de los límites planetarios per cápita se traduce en la degradación ecológica del planeta y en su inestabilidad, cuyas consecuencias son externalizadas en otras geografías y en el futuro. Cuando observamos la situación del espacio seguro y justo de la rosquilla en diferentes países notamos que, aunque la huella ecológica de cada país se suele relacionar directamente con su economía, no necesariamente pasa lo mismo con el fundamento social.

Estados Unidos rebasa todos los límites planetarios evaluados per cápita sin lograr satisfacer el fundamento social, cosa que sí logra Alemania, a costa de rebasar varios límites planetarios. México rebasa el mismo número de límites planetarios que Alemania, con serias deficiencias en el fundamento social. Sin embargo, los promedios nacionales esconden desigualdades existentes dentro de cada nación: si la enorme economía y huella ecológica de Estados Unidos no logra satisfacer el fundamento social para todos sus ciudadanos, es porque sus costos y beneficios no se distribuyen de manera equitativa. De igual manera, el rebasamiento de varios límites planetarios simultáneo a las deficiencias en salud, equidad, educación, apoyo social y democracia en México se explica por la existencia simultánea de la pobreza más desgarradora con la riqueza más opulenta dentro del mismo territorio. Por otro lado, aunque ningún país logra ubicarse en el espacio seguro y justo, países como Vietnam, Nepal y Costa Rica alcanzan múltiples logros sociales con bajo impacto ambiental al combinar sistemas de provisión eficientes orientados a la suficiencia y la equidad, políticas universales de salud y educación incluso con ingresos modestos, energía mayoritariamente baja en carbono, gobernanza territorial conservacionista y consumo per cápita aún moderado.

Sin embargo, la relación imperfecta y no lineal entre huella ecológica y bienestar social está mediada sobre todo por el crecimiento económico, que demanda energía y la transformación de la naturaleza en bienes productivos y comerciales. Aunque se ha teorizado la posibilidad de desacoplar el crecimiento económico de la degradación ambiental (lo que se ha llamado “crecimiento verde”), datos empíricos muestran que actualmente, e incluso bajo proyecciones optimistas de desarrollo tecnológico, el desacoplamiento total entre crecimiento económico y utilización de energía y recursos naturales no es posible (Haberl et al., 2020; Hickel, 2019; Kronenberg et al. 2024).


 
Imagen: Sierra, 2021
  
EL REBASAMIENTO DE VARIOS LÍMITES PLANETARIOS SIMULTÁNEO A LAS DEFICIENCIAS EN SALUD, EQUIDAD, EDUCACIÓN, APOYO SOCIAL Y DEMOCRACIA EN MÉXICO SE EXPLICA POR LA EXISTENCIA SIMULTÁNEA DE LA POBREZA MÁS DESGARRADORA CON LA RIQUEZA MÁS OPULENTA DENTRO DEL MISMO TERRITORIO

Eso quiere decir que sólo nos queda un camino para erradicar la pobreza y el hambre, y lograr la salud y el bienestar de todas las poblaciones dentro de los límites planetarios, y no es el “crecimiento verde”: es la redistribución de la riqueza bajo un modelo poscrecentista, es decir, un modelo orientado a las necesidades humanas y al bienestar de todas las poblaciones no mediante el crecimiento económico ilimitado, sino recortando formas de producción destructivas o innecesarias —aquellas que alimentan el estilo de vida imperial— para frenar el deterioro ecológico y redistribuir recursos hacia poblaciones de ingresos bajos y medios, donde el crecimiento aún es necesario (Hickel et al., 2022).

Red ESPESIES

UNAM Internacional


A inicios de 2025 nació la Red ESPESIES (Red para la Evaluación de la Salud Planetaria en Escenarios Sindémicos Emergentes), integrada por investigadoras e investigadores comprometidos con la salud pública, la justicia ambiental y las amenazas climáticas. La red trabaja en la difusión del conocimiento, la formación de recursos humanos, la asesoría a centros de investigación y la defensa de los derechos humanos y de la naturaleza, organizada en nodos temáticos como crisis climática y atmosférica, crisis hídrica, sistemas agroalimentarios, mezclas químicas y salud integral. Hoy cuenta más de ciento cincuenta integrantes y sigue creciendo. Si compartes estas preocupaciones y quieres contribuir a soluciones, únete a ESPESIES, aporta tu experiencia y colabora en el fortalecimiento de la salud planetaria desde el sur global. Escribe a especiesmx@gmail.com y súmate a esta comunidad en expansión.


Carlos Adrián Vargas Campos es investigador doctoral en el programa de Medicina Clínica y Salud Pública de la Universidad de Granada. Su trabajo se centra en la epidemiología del virus del Nilo Occidental y en los vínculos entre cambio climático, salud y desigualdad, con un enfoque de One Health y Planetary Health. Ha colaborado con instituciones como la Escuela Andaluza de Salud Pública, el Institut de Recherche pour le Développement (Francia) y la Universidad Complutense de Madrid.

Emiliano Hersch (INSP) es médico, maestro en ciencias en salud internacional y en salud planetaria, con experiencia clínica y humanitaria trabajando con distintas organizaciones en comunidades migrantes, rurales y originarias. Es investigador en el Departamento de Salud Ambiental del INSP, y profesor de Salud Pública y Comunidad en la Facultad de Medicina de la UNAM.

Rodrigo Aguayo es médico y maestro en ciencias, ha trabajado en proyectos sobre dinámica cerebral, ensayos clínicos, inferencia bayesiana y redes fisiológicas. Es profesor de Fisiología en la Facultad de Medicina de la UNAM.

Horacio Riojas (Instituto Nacional de Salud Pública, INSP) es médico cirujano y partero egresado de la UNAM, con maestría en ciencias en salud ambiental y doctorado en epidemiología por el INSP. Es director de Salud Ambiental del Centro de Investigación en Salud Poblacional del INSP, donde lidera la línea de investigación en salud y ambiente como investigador SNI III.


Referencias
Boghosian Bruce & Börgers Christoph (October 2, 2023). “The Mathematics of Poverty, Inequality, and Oligarchy.” SIAM News 56(8). https://www.siam.org/publications/siam-news/articles/the-mathematics-of-poverty-inequality-and-oligarchy.

Brand, Ulrich & Wissen, Markus (2021). Modo de vida imperial: Vida cotidiana y crisis ecológica del capitalismo. Buenos Aires: Tinta Limón. https://tintalimon.com.ar/?q=modo%20de%20vida%20imperial.

Chmutina, Ksenia & Von Meding, Jason (2019). “A Dilemma of Language: ‘Natural Disasters’ in Academic Literature.” International Journal of Disaster Risk Science 10(3). https://doi.org/10.1007/s13753-019-00232-2.

Fanning, Andrew L.; O’Neill, Daniel W.; Hickel, Jason & Roux, Nicolas (2022). “The social shortfall and ecological overshoot of nations.” Nature Sustainability 5 (January 2022), https://doi.org/10.1038/s41893-021-00799-z.

Haberl, Helmut; Wiedenhofer, Dominik; Virág, Doris; Kalt, Gerald; Plank, Barbara; Brockway, Paul; Fishman, Tomer; … & Creutzig, Felix (2020). “A systematic review of the evidence on decoupling of GDP, resource use and GHG emissions, part II: Synthesizing the insights.” Environmental Research Letters 15(6). https://doi.org/10.1088/1748-9326/ab842a.

Helfenstein, Julian; Hepner, Samuel; Kreuzer, Amelie; Achermann, Gregor; Williams, Tim; Bürgi, Matthias; Debonne, Niels; … Herzog, Felix (2024). “Divergent agricultural development pathways across farm and landscape scales in Europe: Implications for sustainability and farmer satisfaction.” Global Environmental Change 86, 102855. https://doi.org/10.1016/j.gloenvcha.2024.102855.

Hickel, Jason (2019). “The contradiction of the sustainable development goals: Growth versus ecology on a finite planet.” Sustainable Development 27(5). https://doi.org/10.1002/sd.1947

Hickel, Jason; Kallis, Giorgos; Jackson, Tim; O’Neill, Daniel W.; Schor, Juliet B.; Steinberger, Julia K.; Victor, Peter A. & Ürge-Vorsatz, Diana (2022). “Degrowth can work – Here’s how science can help.” Nature 612(7940). https://doi.org/10.1038/d41586-022-04412-x.

Khalfan, Ashfaq; Nilson Lewis, Astrid; Aguilar, Carlos; Persson, Jacqueline; Lawson, Max; Dabi, Nafkote; Jayoussi, Safa & Acharya, Sunil (2023). Climate Equality: A planet for the 99%. Oxfam International. https://doi.org/10.21201/2023.000001

Kronenberg, Jakub; Andersson, Erik; Elmqvist, Thomas; Łaszkiewicz, Edyta; Xue. Jin & Khmara, Yaryna (2024). “Cities, planetary boundaries, and degrowth.” The Lancet Planetary Health 8(4). https://doi.org/10.1016/S2542-5196(24)00025-1.

Levins, Richard (2015). Una pierna adentro, una pierna afuera. México: Copit ArXives/EditoraC3. https://copitarxives.fisica.unam.mx/SC0005ES/SC0005ES.php

Levy, Moshe (2005). “Social phase transitions.” Journal of Economic Behavior & Organization 57(1). https://doi.org/10.1016/j.jebo.2003.11.013.

Li, Jie; Boghosian, Bruce M. & Li Chengli (2019). “The Affine Wealth Model: An agent-based model of asset exchange that allows for negative-wealth agents and its empirical validation.” Physica A: Statistical Mechanics and its Applications vol. 516. https://doi.org/10.1016/j.physa.2018.10.042.

Meadows, Donella (1999). Leverage Points. Places to Intervene in a System. Hartland: The Sustainability Institute. https://donellameadows.org/wp-content/userfiles/Leverage_Points.pdf

Raworth, Kate (2018). Doughnut Economics: Seven Ways to Think Like a 21st-Century Economist. Estados Unidos: Chelsea Green Publishing Company. 

Richardson, Katherine; Steffen, Will; Lucht, Wolfgang; Bendtsen, Jørgen; Cornell, Sarah E.; Donges, Johnathan F.; Drüke, Markus; … Rockström, Johan (2023). “Earth beyond six of nine planetary boundaries.” Science Advances 9(37). https://doi.org/10.1126/sciadv.adh2458

Riojas-Rodríguez, H., Zúñiga-Bello, P., & Schilmann, A. (2024). “Salud planetaria: sindemias desde los escenarios de Latinoamérica y el Caribe”. Revista de Salud Ambiental 24(2). https://ojs.diffundit.com/index.php/rsa/article/view/1700

Sierra, Javier (28 de octubre de 2021). “Economía de rosquilla: ¿somos conscientes del reto?” The Conversation. https://theconversation.com/economia-de-rosquilla-somos-conscientes-del-reto-170576

Whitmee, Sarah; Haines, Andy; Beyrer, Chris; Boltz, Frederick; Capon, Anthony G.; Ferreira de Souza Dias, Braulio; Ezeh, Alex; Frumkin, Howard; … Yach, Derek (2015). “Safeguarding human health in the Anthropocene epoch: Report of The Rockefeller Foundation-Lancet Commission on planetary health.” The Lancet 386(10007). https://doi.org/10.1016/S0140-6736(15)60901-1.  

Zografos, Christos & Robbins, Paul (2020). “Green Sacrifice Zones, or Why a Green New Deal Cannot Ignore the Cost Shifts of Just Transitions.” One Earth 3(5). https://doi.org/10.1016/j.oneear.2020.10.012
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