Experiencias
Número 11
10 de diciembre de 2025
Desigualdades comparadas en América Latina
Por: Iliana Yaschine Arroyo
Entre agosto de 2023 y julio de 2024, gracias al financiamiento del Programa de Apoyos para la Superación del Personal Académico de la UNAM (PASPA), tuve la oportunidad de realizar una estancia sabática en el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA), de la Universidad Católica Argentina (UCA), en Buenos Aires. Esta experiencia formó parte del proyecto
Estructura social, regímenes de bienestar y desigualdad en México en perspectiva comparada, una iniciativa que dio continuidad a más de una década de trabajo conjunto entre el Programa Universitario de Estudios del Desarrollo de la UNAM (PUED), la UCA y la Universidad de Buenos Aires (UBA) para comprender cómo se configuran las desigualdades en nuestra región, una de las más desiguales del planeta.
Mi estancia fue una experiencia de aprendizaje y reflexión. Llegué a Buenos Aires con el propósito de avanzar en la investigación comparada sobre las desigualdades económicas y sociales en México y Argentina, pero también con la expectativa de fortalecer los lazos académicos y humanos que sostienen este tipo de colaboraciones.
Durante el año sabático trabajé estrechamente con los investigadores Santiago Poy (ODSA-UCA y UBA) y Jésica Pla (UBA). Juntos retomamos una línea de análisis iniciada tiempo atrás bajo la coordinación de Fernando Cortés (PUED) y Agustín Salvia (ODSA-UCA y UBA): cómo la heterogeneidad estructural de las economías latinoamericanas —la coexistencia de sectores productivos altamente modernos con otros precarios e informales— produce desigualdades persistentes en los mercados de trabajo y en la distribución de los ingresos, mediada por las políticas económicas y sociales de cada país.
El estudio comparado entre México y Argentina permitió observar coincidencias estructurales y trayectorias diferenciadas. En ambos países, la desigualdad sigue siendo un rasgo central, pero las políticas públicas en ciertos ámbitos y momentos históricos han seguido caminos distintos. Por ejemplo, mientras en Argentina los sistemas de bienestar social tienen una cobertura más amplia, en México la política social ha mantenido presencia estatal más limitada y desigual. Los contrastes ayudan a pensar las políticas económicas y los arreglos de bienestar que han caracterizado a cada país y su capacidad para reducir o reproducir las brechas sociales.
Heterogeneidad estructural y desigualdad social
Fotografía: Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO)
VER DE CERCA LA REALIDAD ARGENTINA, UNA SOCIEDAD QUE COMBINA UNA FUERTE TRADICIÓN DE DERECHOS SOCIALES CON DESAFÍOS ECONÓMICOS PERSISTENTES
El trabajo académico se nutrió de reuniones periódicas, revisión de fuentes estadísticas, intercambio de bibliografía y discusión teórica. Este proceso derivó en un nuevo proyecto titulado
Desigualdades y arreglos de bienestar en Argentina y México, que, con financiamiento del Programa de Apoyo a Proyectos de Investigación e Innovación Tecnológica (PAPIIT) de la UNAM, iniciamos en enero de 2025. Con él buscamos profundizar la comparación entre ambos países y, a futuro, ampliar el análisis hacia otros casos latinoamericanos.
La estancia sabática fue también una oportunidad para participar activamente en la vida académica de Buenos Aires. Asistí y colaboré en la organización de eventos internacionales sobre desigualdad, política social y pobreza en América Latina, como el
VII Seminario Internacional de Desigualdad y Movilidad Social y el coloquio
Nuevos Desafíos Sociales y Reestructuración de la Acción Pública, ambos realizados en la UBA. En estos espacios, además de presentar resultados de investigación, pude dialogar con colegas de diferentes países, compartir preocupaciones comunes y constatar la vitalidad de las redes de investigación latinoamericanas.
Un ámbito especialmente enriquecedor fue mi participación en la coordinación del Grupo de Trabajo “Desigualdades, estructura social y políticas” del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO). Estar en Buenos Aires, donde se encuentra la sede de CLACSO, permitió fortalecer la coordinación del grupo y promover actividades conjuntas con otros grupos de investigación que abordan temas afines. La cercanía geográfica favoreció una colaboración más fluida y la generación de proyectos compartidos de investigación y formación.
PROMOVER REDES LATINOAMERICANAS DE INVESTIGACIÓN Y FORMACIÓN SE VUELVE UNA TAREA ESENCIAL
En lo personal, esta estancia me permitió mirar desde otra perspectiva los procesos sociales que analizamos cotidianamente. Ver de cerca la realidad argentina, una sociedad que combina una fuerte tradición de derechos sociales con desafíos económicos persistentes y que, durante el periodo de mi estancia, experimentó cambios políticos importantes con el triunfo del gobierno de derecha de Javier Milei, ofreció un espejo para reflexionar sobre la experiencia mexicana. Comprendí que, más allá de las diferencias de contexto, nuestras sociedades enfrentan dilemas similares: cómo garantizar niveles mínimos de bienestar en contextos de alta desigualdad, cómo construir políticas de desarrollo sostenibles y cómo preservar la cohesión social en tiempos de incertidumbre.
Como resultado de los vínculos establecidos durante esta estancia, he continuado colaborando en diversas iniciativas académicas con colegas en Argentina y en otros centros latinoamericanos, orientadas a fortalecer la investigación comparada, la docencia y la difusión del conocimiento sobre desigualdad y política social en la región. Estos esfuerzos reafirman el valor de las redes que se construyen a partir del intercambio directo y la cooperación universitaria.
Mi experiencia en Argentina reafirmó también el valor de los espacios sabáticos como momentos de renovación académica. Son tiempos para leer, escribir, pensar y, sobre todo, tejer vínculos que enriquecen la producción de conocimiento y fortalecen el sentido regional de nuestras universidades públicas. En el contexto de la región, promover redes latinoamericanas de investigación y formación se vuelve una tarea esencial.
La desigualdad, en definitiva, no es sólo un objeto de estudio: es una realidad que interpela nuestras prácticas académicas, nuestras instituciones y nuestras formas de cooperación. Desde ese compromiso, la colaboración entre la UNAM y las universidades latinoamericanas seguirá siendo un espacio fértil para comprender y enfrentar, desde el conocimiento, los desafíos comunes de América Latina.
Iliana Yaschine Arroyo es investigadora del Programa Universitario de Estudios del Desarrollo (PUED-UNAM).