Experiencias
Número 11
10 de diciembre de 2025
Mujeres en la academia. Redes y mentorías para empoderar su crecimiento
Por: Margarita Valdovinos
En el siglo XXI todas las instituciones han ido adaptando en sus políticas la perspectiva de género. Consideradas actualmente como indispensables, las prácticas y transformaciones estructurales que conlleva esta perspectiva son aún más importantes en el ámbito educativo, ya que la misión central de las instancias educativas es la de formar a la ciudadanía.
Adoptar una perspectiva de género se traduce en la lucha contra las desigualdades y violencias de género, por lo que las instituciones educativas deben comenzar por crear ambientes seguros y respetuosos tanto para las mujeres como para las personas de la comunidad LGBTIQ+, que suelen ser quienes enfrentan de manera más recurrente situaciones violentas y discriminatorias.
Además de garantizar un ambiente educativo y laboral respetuoso, la perspectiva de género exige facilitar el contexto para alcanzar la equidad. En lo que sigue me concentraré justamente en este último punto. Para ello abordaré el caso que mejor conozco: el de las mujeres en la academia.
La Dra. Gloria Chicote, la Dra. Gisela Cánepa, la Dra. Margarita Valdovinos y la Dra. Bárbara Göbel en la mesa “Los desafíos de la internacionalización y la importancia de las redes de cooperación”
Fotografía: Melissa Merino
FACTORES ESTRUCTURALES
Actualmente, a pesar de que existen convenciones internacionales y de que tanto la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos como las leyes locales establecen protocolos para cumplir con criterios de equidad y no discriminación, factores estructurales y culturales hacen que persista una brecha significativa en el desarrollo de la trayectoria académica de las mujeres: sus carreras no alcanzan a despuntar como las de sus pares masculinos, suelen ocupar menos puestos directivos o representativos y la brecha que las separa de los puestos de liderazgo suele agrandarse de manera exponencial entre más alta es la jerarquía de las instituciones o de los puestos en cuestión.
Las mujeres conforman la mayor parte del cuerpo docente del mundo y, en la educación superior, el número de mujeres es superior al de los hombres (D’Addio, 2025). A pesar de ello, sólo menos del treinta por ciento de los puestos de liderazgo académico son ocupados por mujeres (UNESCO, 2025). Según el
Times Higher Education, en 2023 sólo cuarenta y ocho de las doscientas universidades consideradas como las más destacadas del mundo eran lideradas por mujeres, lo que representa apenas el veinticuatro por ciento. Este porcentaje crece lentamente, como lo demuestra la presencia de sólo 27.5 por ciento de mujeres en esos mismos puestos de liderazgo en 2025 (Rowsell, 2025). En México la situación no es muy diferente. Las estadísticas del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII) de la Secretaría de Ciencias, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti) ilustran cómo, a pesar de aumentar el número de mujeres en la ciencia, la brecha se agudiza conforme se escala a niveles más altos de reconocimiento académico. En 2025 40.4 por ciento del padrón del SNII son mujeres (diecisiete mil ochocientas investigadoras) (Secihti, 2025). Ahora, si consideramos su número en los niveles más altos del SNII, observamos que el porcentaje de mujeres disminuye drásticamente. En 2021, por ejemplo, el porcentaje de mujeres en el nivel III del SNII era de 24.4 (Arévalo, 2022) y para 2025 sólo se elevó a un 27.6 por ciento.
En la UNAM, la Coordinación para la Igualdad de Género cumple ya cinco años. Durante este lapso ha promovido la igualdad de género con diferentes acciones. Como resultado de este esfuerzo, este año, del total de la comunidad académica de la UNAM (cuarenta y dos mil seiscientas quince personas), 45.94 por ciento son mujeres, lo que nos acerca cada vez más a la paridad numérica (Chávez, 2025). Sin embargo, aún queda un largo camino por andar para que también las carreras académicas de las mujeres puedan avanzar al mismo ritmo que las de los hombres.
Paralelamente a su trabajo, las mujeres han asumido históricamente la responsabilidad principal en la cadena de cuidados de sus núcleos familiares (casa, familia, infancias, etc.). Además, ideológicamente han sido discriminadas de maneras muy diversas. Estos y otros factores han llevado a estigmatizar el papel de las mujeres en la vida laboral; la academia ha terminado por reproducir también las desigualdades de género que existen en la dinámica social. Esta experiencia sociocultural de las mujeres ha sido siempre considerada como una limitación.
HACIA OTRA VIDA ACADÉMICA
Haciendo equipo, la doctora Barbara Göbel, directora del Instituto Ibero-Americano de Berlín, en Alemania; la doctora Gisela Cánepa, directora del Instituto de Etnomusicología de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), y yo, investigadora del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM, quisimos reconsiderar esas experiencias para resaltar sus propiedades formadoras y demostrar que las mujeres pueden utilizar las habilidades adquiridas a través de sus experiencias para diseñar nuevas formas de pensar la vida académica.
Nos pareció que, si bien las instituciones pueden contribuir informando abiertamente cuál es el estado actual de la situación de las mujeres en el mundo académico (cifras, estadísticas, etc.) y promoviendo su participación en todos los niveles de la vida universitaria, también era importante que las mujeres que conformamos el medio académico participemos activamente en la desarticulación de las barreras que hacen que las brechas de desigualdad en torno a las mujeres se agudicen conforme avanzamos en nuestra carrera académica.
En 2024 propusimos la creación de una
Red de mujeres de América Latina y Alemania en las humanidades y las ciencias sociales. Ese mismo año nuestro proyecto fue distinguido con el Humboldt Alumni Award for Innovative Networking Initiatives (reconocimiento a iniciativas innovadoras de construcción de redes) de la Fundación Alexander von Humboldt. Inspiradas por las evidencias que demuestran que las redes académicas y los programas de mentoría son estrategias clave para reducir las brechas de género, apostamos por tejer una red de soporte, reflexión, inspiración y liderazgo que incluya a jóvenes investigadoras, personal administrativo y académicas en distintos momentos de su carrera dentro de las ciencias humanas y sociales.
Partiendo de nuestras experiencias como mujeres y considerando nuestras habilidades disciplinarias para reflexionar sobre la cultura y la sociedad, buscamos establecer con esta Red de mujeres un espacio para intercambiar perspectivas en torno al papel de las mujeres en la academia. Como latinoamericanas, decidimos propiciar el diálogo con nuestras colegas alemanas, entre quienes ha habido admiración mutua fomentada gracias a los encuentros que hemos tenido como becarias de la Fundación Alexander von Humboldt en Alemania, y en particular, en el Instituto Ibero Americano de Berlín. De igual forma, nos pareció indispensable intercambiar experiencias entre colegas latinoamericanas, rompiendo así con la tendencia de mirar únicamente hacia el norte global.
Con esta estrategia queremos construir, a través de redes de apoyo mutuo y confianza, un nuevo modelo para el empoderamiento colectivo de las mujeres en los distintos ámbitos y etapas de la vida académica. Como parte de este proyecto colectivo, buscamos también socializar el acceso a la información sobre becas, convocatorias, estancias y financiamientos para potenciar la internacionalización de las carreras académicas de las colegas más jóvenes de nuestras instituciones.
El 20 y 21 de octubre de 2025 se iniciaron las actividades promovidas por la Red de mujeres en la PUCP, en Lima. En este primer encuentro reflexionamos sobre los patrones comunes y los desafíos persistentes en nuestras carreras académicas con el objeto de demostrar, juntas, cómo los gestos sutiles pueden dar pie a la formulación de nuevas políticas institucionales.
En la primavera de 2026 presidiremos la primera reunión virtual para hablar de los retos y el potencial de la internacionalización y, en el otoño, celebraremos nuestro segundo encuentro presencial en México, donde se establecerán las bases de nuestro programa de mentoría. En 2027 tendrá lugar la segunda reunión virtual para analizar las relaciones de poder y las inequidades en las ciencias sociales y las humanidades. Ese mismo año, celebraremos el tercer encuentro presencial en Berlín, que girará en torno de las trayectorias internacionales de mujeres entre América Latina y Alemania. Finalizaremos en 2028 con una reunión virtual para discutir los aspectos centrales de la planeación de las carreras de las mujeres en las diferentes etapas de su vida académica.
ESTAMOS CONVENCIDAS DE QUE SUSTITUIR LA COMPETENCIA ENTRE MUJERES POR REDES DE APOYO Y COLABORACIÓN ES EL MEJOR CAMINO PARA ACOMPAÑARNOS Y POTENCIAR JUNTAS LAS CARRERAS DE MÁS MUJERES EN LA ACADEMIA
Estas acciones se acompañarán con el lanzamiento de nuestro programa de mentoría y de una página en internet, así como con publicaciones digitales e impresas, materiales audiovisuales para acompañar a las mujeres a lo largo de los momentos clave de su vida académica y una lista de contactos de ex becarias Humboldt que promoverán el acompañamiento de futuras candidatas para las becas de investigación postdoctoral en Alemania que ofrece la Fundación Alexander von Humboldt.
Creemos firmemente que las mujeres que se sienten acompañadas se convierten en agentes de cambio en sus comunidades de origen, por lo que nuestro granito de arena sabrá encontrar su camino para generar más espacios orientados a contribuir con la igualdad de oportunidades para las mujeres en el mundo académico.
Si gustas acercarte a nuestras actividades, contáctanos en el correo electrónico:
margarita_valdovinos@comunidad.unam.mx.