Entrevista
Número 12
12 de mayo de 2026
El proyecto internacional Trans-Path-Plan.
Entrevista con Anamika Barua
Por: Marisa Mazari y Carlos Maza
Marisa Mazari: ¿Puedes describir el proyecto Trans-Path-Plan (Water Transformation Pathway Planning; en español: Planificación de la Ruta para la Transformación Hídrica https://trans-path-plan.com/output) para nuestros lectores de UNAM Internacional?
Anamika Barua: El proyecto Trans-Path-Plan es una iniciativa internacional de investigación muy grande, financiada por el programa DUPC3 del Ministerio de Asuntos Exteriores de los Países Bajos. Lo mejor de este proyecto es que reúne a un consorcio global de instituciones académicas, organizaciones no gubernamentales y varios socios políticos para explorar cómo podemos apoyar transformaciones inclusivas y sostenibles a largo plazo en el sector hídrico. El núcleo del proyecto consiste en cómo podemos hacer que los proyectos y el sector hídrico sean más inclusivos y sostenibles desarrollando herramientas, enfoques y marcos de planificación que ayuden a las sociedades a afrontar complejos desafíos hídricos.
Esto es especialmente relevante porque ahora, en el contexto de estrés climático, cambio climático y estrés de recursos, el agua, que parece ser un recurso local, tiene una dinámica transfronteriza muy fuerte. Así que eso es lo que el proyecto Trans-Path-Plan intenta hacer: idear formas mucho más inclusivas y sostenibles de gestionar los recursos hídricos en muchos continentes diferentes.
Mapa del proyecto del plan Trans Path.
Water Transformation Pathways Planning
MM: ¿Cuál es el objetivo principal del proyecto internacional?
AB: El objetivo principal de este proyecto es desarrollar y apoyar lo que llamamos trayectorias transformacionales, es decir, formas estructuradas para avanzar desde los sistemas actuales. Si observas la gestión actual de los recursos hídricos en todo el mundo, resulta muy insostenible. Entonces, ¿cómo podemos pasar del sistema actual no sostenible a uno más inclusivo y sostenible? Esto es lo que llamamos rutas de transformación. Más concretamente, buscamos:
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Desarrollar herramientas prácticas de políticas públicas y planificación para los responsables de la toma de decisiones, haciendo que los procesos sean más inclusivos y participativos.
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Trabajar con diferentes partes interesadas para fortalecer sus capacidades ante nuevos desafíos e incertidumbres, especialmente en el sector hídrico.
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Conectar la ciencia con la práctica real para utilizar el conocimiento generado y lograr un impacto real en el sector hídrico.
EN MÉXICO LA UNAM LIDERA INVESTIGACIONES SOBRE HUMEDALES URBANOS, CENTRÁNDOSE EN LA RESILIENCIA, LOS MEDIOS DE VIDA Y LAS INTERACCIONES ECOLÓGICAS URBANAS
Nodo cuenca del Nilo.
Water Transformation Pathways Planning
Carlos Maza: ¿En qué países se está implementando y cómo se lleva a cabo este trabajo global?
AB: Esta es una de las principales fortalezas del proyecto: su naturaleza global y equilibrada. Contamos con instituciones tanto del sur global como del norte global, con más de veinte socios implicados, incluidos colaboradores locales. Por ejemplo:
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En India el proyecto está liderado por el Instituto Indio de Tecnología Guwahati —al que pertenezco—, que también coordina gran parte del trabajo en la cuenca del río Brahmaputra.
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En los Países Bajos IHE Delft ofrece una experiencia clave en política de gestión hídrica e investigación interdisciplinaria.
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En México la UNAM lidera investigaciones sobre humedales urbanos, centrándose en la resiliencia, los medios de vida y las interacciones ecológicas urbanas.
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En Kenia, instituciones como la Universidad Egerton y la Universidad Amigos de Kaimosi trabajan en sistemas de humedales con un enfoque de gestión transfronteriza y basada en la comunidad.
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Vietnam también participa a través del Instituto para el Desarrollo de la Economía Circular, que conduce trabajos sobre el uso circular hídrico, la agricultura y la sostenibilidad en el Delta del Mekong.
En la cuenca del Nilo, organizaciones como la Red de Desarrollo de Capacidades de la Cuenca del Nilo e InfoNile contribuyen. Ambas desempeñan un papel importante en tender puentes entre la ciencia y el contexto del mundo real, y en replantear las narrativas hídricas.
En Sudán, la Universidad de Jartum participó como socio clave, pero, debido a la situación política del país, el proyecto no pudo continuar.
Delta del Mekong, Nodo Vietnam.
Water Transformation Pathways Planning, Nodo Vietnam
CM: Parece que el proyecto se centra en regiones con alta biodiversidad y en cuestiones relacionadas con la salud global. ¿Es este un objetivo planeado?
AB: Sí. Una de las razones por las que tenemos un mayor número de socios en el sur global es que los desafíos hídricos van más allá de las soluciones técnicas. No se trata sólo de eficiencia, sino también de replantear cómo se gobierna, se accede al agua y se valora. Un componente clave es la equidad y la justicia. En muchas regiones el acceso al agua es desigual: algunas comunidades sufren una grave escasez mientras que otras tienen un acceso más seguro. Por esta razón, nuestro objetivo es garantizar un acceso justo e inclusivo, teniendo en cuenta las desigualdades relacionadas con la clase social, el género y la geografía.
Por eso el sur global desempeña un papel importante en nuestro estudio. Por ejemplo, en India, Kenia y México estamos trabajando para desarrollar enfoques adaptativos y flexibles: soluciones que puedan ajustarse a diferentes contextos.
Cuenca del Brahmaputra, Nodo India y Bangladés.
Water Transformation Pathways Planning
MM: Como investigadora principal y líder del proyecto, ¿cómo visualizas su evolución desde 2022, considerando las diferentes perspectivas de los distintos nodos?
AB: Es una pregunta muy interesante porque cada nodo aborda un componente diferente de los sistemas hídricos: agricultura, contextos transfronterizos o humedales. El proyecto ha evolucionado de forma orgánica y estructurada:
- Fase inicial: durante el primer año y medio, el énfasis estuvo en desarrollar una comprensión profunda del problema. Trabajamos muy estrechamente con los principales actores, las comunidades locales y los responsables políticos. El primer taller anual tuvo lugar en la UNAM y reunió a todos los equipos para presentar los problemas identificados. Era un espacio compartido para debatir y definir los siguientes pasos.
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Segunda fase: nos centramos en codiseñar y probar intervenciones mediante métodos participativos, explorando posibles rutas basadas en contextos reales. El reto era involucrar a las comunidades en la identificación conjunta de formas de reducir estos problemas. El segundo taller se celebró en India.
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Fase actual: ahora nos centramos en aprender, reflexionar y escalar resultados. Nos reuniremos a mediados del año en Kenia, en una especie de escuela de verano. La idea es compartir experiencias, métodos y lecciones aprendidas para que puedan aplicarse en otros contextos relacionados con el agua.
El proyecto no sólo consiste en lograr resultados en cinco años, sino también en construir capacidades a largo plazo.
CM: ¿Cómo se organiza el trabajo cotidiano del proyecto?
AB: Tenemos una organización muy interesante. En la reunión de inicio del proyecto en los Países Bajos durante la fase inicial, los principales retos fueron las diferentes zonas horarias en las que trabajamos y los distintos sistemas administrativos. Como resultado, se decidió que tendríamos una reunión mensual, programada en el momento más coordinado posible. La reunión se graba y se comparte una minuta después. La meta es involucrarnos con los proyectos de los demás. También organizamos una serie de seminarios web, donde los equipos disponen de hasta cuarenta y cinco minutos para presentar sus avances.
Además contamos con un foro a nivel doctorado y posdoctorado, donde sólo participan personas investigadoras en etapas tempranas de su carrera. En cada reunión mensual informan sobre lo que han discutido y lo que quieren compartir.
Transformación de sistemas agrícolas, Nodo Viernam.
Water Transformation Pathways Planning
CM: ¿Cómo se consigue la participación comunitaria?
AB: Los seminarios web están abiertos para que las comunidades puedan unirse y también han sido invitadas a presentar. Por ejemplo, durante visitas de campo —como el taller realizado en la UNAM— fuimos como equipo a reunirnos con las partes interesadas en el humedal y mantuvimos conversaciones directas con ellas. Dado que se trata de un proyecto transdisciplinar, que va más allá de las disciplinas académicas, trabajamos con actores no académicos, como responsables políticos, comunidades locales y profesionales. Ellos participan en la identificación de problemas y en la configuración de perspectivas para la adopción de políticas.
Humedales en el Mar de Wadden, Nodo Países Bajos.
Water Transformation Pathways Planning
MM: ¿Se trata entonces de un enfoque de investigación inter y transdisciplinario?
AB: Absolutamente. Cuando hablamos de investigación transfronteriza podemos conectar la ciencia, la política pública y la sociedad. Al mismo tiempo, procedemos de diferentes áreas de conocimiento —algunas personas vienen de las ciencias sociales y otras de las ciencias naturales— lo que aporta una dimensión interdisciplinar. Todos estamos abordando el mismo problema, el agua, pero desde perspectivas diferentes. Así que el nivel de comprensión es interdisciplinario y ahí es también donde entra en acción el trabajo transdisciplinario.
CM: A veces el diálogo entre la academia y quienes toman las decisiones puede no llegar a ser muy fluido. ¿Cómo ha sido el diálogo con autoridades dentro del proyecto?
AB: En efecto, no es muy fluido y hay desafíos para involucrarlos. En gran medida, esto se debe a que el trabajo que realizamos no produce resultados medibles de inmediato. Se trata de procesos a largo plazo, mientras que los responsables políticos suelen buscar objetivos de corto plazo. Ha ayudado involucrarles en ciertas actividades, como talleres, reuniones de consulta o presentaciones donde compartimos el progreso de nuestro trabajo. Además nos ponemos en contacto directamente con ellos para compartir conocimientos y lo que estamos desarrollando dentro del proyecto. Este ha sido un canal importante de comunicación.
Puedo hablar específicamente del caso del río Brahmaputra, en el que estoy involucrada. Tras dos años de enfatizar la importancia del proyecto e invitar a las autoridades a participar, recientemente recibimos la confirmación de algunos ministerios dispuestos a participar en nuestro próximo taller. El proyecto está planeado para casi cinco años. Sin embargo, si pudiéramos tener una prórroga de al menos dos o tres años más, podríamos lograr resultados mucho más sólidos, dado el progreso que se ha logrado hasta ahora.
MM: En cuanto a las dificultades de coordinar un consorcio de instituciones diversas en cuatro continentes, con diferencias culturales y logísticas y también diferentes formas de hacer ciencia, ¿cuáles consideras qué son los principales desafíos?
AB: Nos hemos enfrentado a estos tres tipos de desafíos —logísticos, culturales y científicos— especialmente porque este es un equipo interdisciplinario.
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Primero, están los desafíos logísticos que mencioné antes, relacionados con múltiples husos horarios y diferentes sistemas administrativos. Incluso ahora, seguimos adaptándonos a ellos. Sin embargo, lo interesante es que siempre ha habido una comprensión compartida: lo que funciona de forma simple o directa en una institución no puede necesariamente replicarse de la misma manera en otra.
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Además, contamos con varios miembros del sur global en el consorcio, donde los sistemas administrativos y financieros tienden a ser más jerárquicos y requieren más procesos y validaciones. Esto a veces puede complicar las cosas. Puede que no sea tan complejo para algunas instituciones, como el IHE Delft, pero lo importante es que todos tengan paciencia y flexibilidad, entendiendo que el trabajo se hará, aunque lleve más tiempo.
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En cuanto a las diferencias culturales, en realidad no las veo como un desafío, sino como una gran riqueza. Ha sido muy interesante colaborar con miembros del consorcio de diferentes partes del mundo. Durante reuniones mensuales y talleres presenciales, hemos aprendido mucho unos de otros. Por ejemplo, en mi caso, fue la primera vez que trabajé con colegas de México y, cuando visité el país, fue muy enriquecedor experimentar su cultura y su vida cotidiana. Creo que lo mismo ocurrió cuando otros colegas visitaron India—quizá te pasó a ti, Marisa—. De hecho, personalmente creo que al final del proyecto deberíamos escribir algo sobre este intercambio cultural que ha sido posible gracias a la colaboración.
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Finalmente, en cuanto a los desafíos científicos, estos surgen de la necesidad de integrar disciplinas y perspectivas diversas. El proyecto incluye economistas, hidrólogos, científicos sociales, expertos en políticas, entre otros. Esta diversidad es muy valiosa, pero también requiere un esfuerzo consciente para respetar cada disciplina. En lugar de imponerse uno sobre otro, es esencial crear espacios donde todos puedan expresarse. Por eso implementamos la serie de seminarios web, para que cada equipo tenga más oportunidades de presentar su trabajo y para que todos podamos entender mejor las diferentes áreas. En ese sentido, diría que, en general, ha sido una experiencia muy enriquecedora.
Cuenca del Brahmaputra, Nodo India y Bangladés.
Water Transformation Pathways Planning
EN CUANTO A LAS DIFERENCIAS CULTURALES, EN REALIDAD NO LAS VEO COMO UN DESAFÍO, SINO COMO UNA GRAN RIQUEZA
MM: ¿Cuál ha sido el papel de la UNAM en el consorcio?
AB: La UNAM desempeña un papel muy importante y multidimensional dentro del consorcio, tanto a nivel de estudio de caso como a un nivel metodológico y conceptual más amplio. La UNAM ha estado muy implicada en el desarrollo de la propuesta desde el principio, especialmente porque contábamos con un fuerte componente sobre rutas de transformación y cambio transformativo [ver recuadro]. Esto fue algo nuevo para muchas instituciones, incluido el IIT Guwahati. Por esta razón, creo que la UNAM desempeñó un papel significativo e importante desde el momento en que comenzamos a construir la idea y a desarrollar la propuesta.
Luego, por supuesto, a nivel de estudio de caso, la UNAM lidera el trabajo sobre el sistema de humedales en México, especialmente en humedales urbanos, que también es un entorno socioecológico muy complejo. Ha habido cambios importantes: expansión urbana, transformación de los medios de vida y degradación ecológica. En este contexto, el papel de la UNAM es trabajar estrechamente con las comunidades locales y los actores implicados para comprender estos desafíos y codesarrollar rutas hacia una gestión de humedales más resiliente.
Delta del Mekong, Nodo Vietnam.
Water Transformation Pathways Planning
Al mismo tiempo, los hallazgos del trabajo de la UNAM también son replicables y escalables en otros humedales, especialmente en el sur global. Si se observan los problemas identificados en los humedales estudiados por la UNAM, son muy similares a los de Kenia e India.
Así que creo que esta es la principal contribución científica de la UNAM: los métodos utilizados y el enfoque transdisciplinar fuerte que integra ecología, sociedad y sistemas urbanos. Diría que la UNAM ha ayudado a fortalecer la base conceptual y metodológica de todo el proyecto.
A NIVEL DE ESTUDIO DE CASO, LA UNAM LIDERA EL TRABAJO SOBRE EL SISTEMA DE HUMEDALES EN MÉXICO, ESPECIALMENTE EN HUMEDALES URBANOS
CM: Hablando de las similitudes que mencionó en México, Kenia e India, ¿crees que los problemas de agua que enfrenta cada país y cada comunidad son similares o se están encontrando problemas muy diferentes en cada país?
AB: Hay un problema subyacente similar en el sentido de que hay una gobernanza fragmentada y no inclusiva, y un enfoque que prioriza el uso del agua para el crecimiento económico en lugar de entender su relevancia ecológica. En ese sentido, hay similitudes.
Grupo Trans Path Plan en el taller que se llevo a cabo en C.U. y Xochimilco, junio de 2023.
Water Transformation Pathways Planning, Nodo México
Sin embargo, lo que cambia es quiénes están implicados y la magnitud del problema. El problema es similar, pero la escala y la profundidad varían. En algunos lugares, encontramos un mayor nivel de comprensión y una mejor capacidad, incluso entre los responsables políticos, para reconocer estos problemas, aunque no necesariamente para actuar en consecuencia. En cambio, hay lugares que incluso carecen de reconocimiento; es decir, ni siquiera se considera un tema que deba discutirse. Por lo tanto, hay diferentes niveles de intensidad del problema, pero en general el problema subyacente es similar.
En este sentido, uno de los resultados más interesantes del proyecto ha sido un informe de política que fue publicado hace poco, desarrollado conjuntamente por tres países, integrando tres tipos diferentes de políticas. Esto nos permitió mostrar claramente tanto similitudes como diferencias. Y ha sido posible gracias al proyecto.
MM: Anamika, creo que la experiencia de las visitas de campo ha sido maravillosa para el proyecto.
AB: Absolutamente. Creo que fue una muy buena idea identificar diferentes lugares y no concentrar todo en un solo lugar. Los talleres anuales y las visitas de campo asociadas han sido clave. Una de las ideas es que todos trabajamos en nuestros propios contextos, en nuestros campos familiares. Pero cuando alguien que trabaja en otra parte del mundo acude a donde tú haces trabajo de campo y observa tu realidad, aporta nuevas perspectivas y una gran diversidad, lo que ha enriquecido cada estudio de caso del proyecto. Además, las visitas de campo nos acercan mucho más a la cultura del lugar que visitamos. Normalmente, lo que pasa es que vas del hotel a la conferencia y luego vuelves a tu habitación por la noche sin realmente experimentar el lugar. Pero en las visitas de campo es diferente.
Recuerdo muy bien cuando fuimos al humedal en México: también probamos comida local, que se preparaba allí, y pudimos ver cómo se cocinaba lo que comíamos. Creo que las visitas de campo han sido un componente muy importante que nos ha unido mucho como grupo, hasta el punto de que ahora sentimos que queremos escribir otro proyecto juntos y no interrumpir la relación que hemos construido. Así es como lo describiría yo, Marisa: una experiencia de campo muy valiosa e interesante.
MM: Y otra cosa es que la escala de cada proyecto es diferente. Por ejemplo, el Brahmaputra es un enorme río relacionado con el Himalaya, que atraviesa dos países.
AB: Eso es cierto. Las escalas son muy diferentes. De hecho, nos preguntamos durante el desarrollo de la propuesta y cuando presentamos nuestro primer informe tras la reunión de inicio: ¿cómo vamos a integrar todo esto si es tan diferente? En la escala de una cuenca transfronteriza, de un sitio local, o incluso de dos estados… ¿Cómo lo hacemos? En ese momento lo discutimos y también sentimos que la idea no era reunir todo en una sola solución, porque cada problema es tan diferente y complejo que no es posible fusionar múltiples escalas y contextos en la misma perspectiva. Así que la idea es: ¿podemos usar el concepto de transformación, de rutas de transformación, a través de múltiples escalas, múltiples contextos y entornos diversos? Creo que esa es precisamente la principal contribución del proyecto Trans-Path-Plan.
MM: Ha sido muy interesante escuchar cómo conecta todo el proyecto. Cada país hace lo que considera mejor y todos están abiertos a escuchar lo que hacen los demás. Ha sido un proyecto muy interesante y hemos aprendido mucho.
CM: Sobre la culminación del proyecto, está previsto que cierre en 2027, pero ¿qué ocurre después? ¿Existe la posibilidad de continuar en otra fase?
AB: Sí. Leon Hermans, coinvestigador principal del proyecto, y yo hemos tenido algunas reuniones. Estamos intentando averiguar si para marzo de 2027 habrá financiación adicional por parte de DUPC. Entendemos que puede haber fondos disponibles y, en ese caso, Leon y yo creemos que intentaremos solicitar al menos una prórroga de un año. Dentro del equipo también estamos buscando convocatorias, porque ya contamos con una cantidad significativa de datos y un sólido consorcio. La intención es solicitarlo conjuntamente.

El humedal periurbano de Xochimilco
Lakshmi E. Charli Joseph
El Nodo México es liderado por la el Laboratorio Nacional de Ciencias de la Sostenibilidad del Instituto de Ecología de la UNAM y por la ONG Umbela, y reúne a seis personas investigadoras transdisciplinarias, con participación de la Universidad de Wisconsin-Madison y el Centro de Investigación sobre Geografía Ambiental de la UNAM.
Ubicado en el borde sur de la Ciudad de México, el humedal periurbano de Xochimilco atraviesa una profundamente disputada transición rural-urbana. Otrora fundamento agrícola e hidrológico de toda una civilización —modelado por las chinampas, camas de cultivo elevadas construidas directamente sobre el fondo lacustre—, este antiguo paisaje enfrenta hoy una confluencia de crisis socioambientales: escasez y contaminación del agua, avance de la urbanización informal sobre un área natural protegida, abandono de la agricultura y pérdida progresiva del patrimonio biocultural. Por debajo de todo ello subyace una profunda complejidad sociopolítica, marcada por identidades y medios de vida contrastantes, y por dinámicas arraigadas de marginación e inequidad.
En el nodo México no se abordan estos problemas como fallas técnicas que deben resolverse desde afuera. Su preocupación central es el cambio transformativo, entendido no como un ajuste incremental de políticas, sino como un cambio fundamental en las estructuras, prácticas, narrativas y relaciones que mantienen al sistema atrapado en patrones insostenibles e injustos. En concreto, en el nodo se investiga cómo incrementar el sentido de agencia de quienes habitan y cuidan Xochimilco: su capacidad para actuar de acuerdo con lo que las personas consideran significativo —sus valores, sus formas de conocer, sus formas de relacionarse— y para coconstruir trayectorias alternativas hacia futuros más justos y sostenibles. Los actores involucrados abarcan un gran espectro: organizaciones dedicadas a la protección de semillas, prácticas agroecológicas y monitoreo de la calidad del agua; colectivos de artistas; escuelas públicas y privadas, y chinamperos, los agricultores que continúan trabajando en las chinampas a pesar de todo lo que pesa sobre ellos.
Inspirado en enfoques transdisciplinarios y de Investigación Acción Participativa, el trabajo del nodo se apoya en métodos relacionales y basados en los cuidados —escucha profunda, actividades basadas en el arte, prácticas colaborativas situadas— que consideran la calidad de las relaciones entre los participantes como inseparable de la calidad del cambio que pueden producir en conjunto. Esto implica visibilizar y cuestionar los discursos y narrativas dominantes que presentan el statu quo como inevitable, crear espacios para descubrir futuros alternativos compartidos y abrir así nuevas formas de participación en la toma de decisiones.
Quienes participamos en el nodo México hemos aprendido que las acciones hacia futuros más justos y sostenibles deben ser de base comunitaria: arraigadas en actores sociales locales que lideren procesos para compartir conocimientos, saberes y prácticas asociadas a la escencia biocultural del humedal de Xochimilco, y que coproduzcan estrategias situadas de autogestión, autodeterminación y empoderamiento.
El papel del nodo dentro de Trans-Path-Plan va más allá del caso de estudio de Xochimilco, ya que aporta experiencia metodológica y profundidad teórica a los marcos de investigación compartidos del consorcio, particularmente en torno a enfoques de investigación colaborativa para acompañar procesos transdisciplinarios de cambio transformativo. Esta no es una contribución periférica: la pregunta de cómo involucrar genuinamente a las comunidades locales y a los diversos actores sociales en la coproducción de conocimientos y prácticas —en lugar de tratarlos como sujetos de estudio, fuentes de datos o beneficiarios— es uno de los desafíos centrales del proyecto global.
El trabajo del nodo México ofrece, asimismo, un punto de vista analítico específico que enriquece el trabajo comparativo del consorcio. A diferencia de algunos de los otros sitios de estudio del proyecto internacional, el sistema periurbano de Xochimilco se inserta en una megalópolis de más de veinte millones de habitantes. Esto lo posiciona como un referente de relevancia global para comprender cómo operan las trayectorias de transformación del agua bajo condiciones de intensa urbanización, usos del suelo en competencia, arreglos de gobernanza complejos y profunda desigualdad socioeconómica, condiciones compartidas por muchos humedales urbanos del sur global.
Para saber más acerca del proyecto, visita https://trans-path-plan.com/, un hermoso sitio en internet que muestra, de manera interactiva e infográfica todo lo que hay que saber.

San Gregorio Atlapulco, Xochimilco, CDMX
Marisa Mazari-Hiriart
Lakshmi E. Charli Joseph es bióloga, maestra en planeación y gestión ambiental y doctora en ciencias de la sostenibilidad. Desde 2015 trabaja en el Laboratorio Nacional de Ciencias de la Sostenibilidad (LANCIS) del Instituto de Ecología de la UNAM, en el diseño de estrategias metodológicas y facilitando procesos colaborativos en proyectos transdisciplinarios de sostenibilidad. Durante los últimos quince años ha participado en diversas acciones educativas, como el diseño de programas de aprendizaje sobre sostenibilidad, la facilitación de cursos para el desarrollo de capacidades con grupos multiculturales internacionales y la enseñanza a nivel posgrado sobre cambio transformativo y métodos colaborativos inspirados en la Investigación Acción Participativa y el enfoque transdisciplinario.
Anamika Barua es profesora en el Instituto Indio de Tecnología de Guwahati (IITG), India. Formada en economía ecológica, su interés de investigación se centra en comprender cómo los factores políticos, sociales y económicos influyen en las decisiones y cambios medioambientales, especialmente en relación con el agua. Durante los últimos diez años, ha participado en proyectos académicos y de consultoría relacionados con cuestiones relacionadas con el agua en el sur de Asia. Actualmente facilita un proyecto llamado Diálogo del Brahmaputra, que tiene como objetivo crear una plataforma para que los países ribereños del Brahmaputra encuentren trayectorias para la cogestión del río.
Marisa Mazari obtuvo su doctorado en ciencias e ingeniería ambiental en UCLA. Actualmente, es investigadora principal en el Laboratorio Nacional de Ciencias de la Sostenibilidad (LANCIS), en el Instituto de Ecología de la UNAM. Ha sido coordinadora del Programa de Posgrado en Ciencias de la Sostenibilidad en la UNAM (2015-2019). Imparte Principios de Sostenibilidad a nivel de posgrado y dirige un taller en la Facultad de Ciencias sobre el monitoreo de socioecosistemas, con énfasis en los recursos hídricos. Sus intereses de investigación incluyen la intersección de los recursos hídricos, la salud y el cambio climático, tanto en zonas urbanas como rurales de México. Es editora invitada de este número de UNAM Internacional.
Carlos Maza es coordinador de Programas de Internacionalización en la DGECI y editor de UNAM Internacional.