Encuadre
Número 12
12 de mayo de 2026
Recarga gestionada de acuíferos para la sostenibilidad.
Experiencias desde la Red del Agua UNAM
Por: Fernando J. González Villarreal y Jorge Alberto Arriaga Medina
INTRODUCCIÓN
Las aguas subterráneas son esenciales para el abastecimiento humano, la producción de alimentos y la estabilidad ecológica. Su rasgo distintivo —que no se encuentran a simple vista como los lagos y los ríos— tiene implicaciones directas en la gestión: suelen presentar rezagos en monitoreo, valoración económica, diseño institucional y cumplimiento regulatorio. En la práctica esto se ha traducido en patrones de extracción que superan la recarga natural, con efectos acumulativos que se manifiestan como abatimiento piezométrico (disminución en la cantidad), degradación de la calidad, intrusión salina en acuíferos costeros, pérdida de caudales base y subsidencia (hundimiento) del terreno. En este marco, la recarga gestionada de acuíferos (MAR, siglas de
Managed Aquifer Recharge) se consolida como una estrategia de alto impacto dentro de los portafolios de manejo sostenible: no sustituye la regulación, la reducción de demandas ni la eficiencia, pero puede incrementar el almacenamiento, mejorar la resiliencia ante sequías y, en ciertos esquemas, contribuir a la atenuación natural de contaminantes (Dillon
et al., 2022).
Este artículo presenta un panorama general del estado de las aguas subterráneas a nivel global y en México; una descripción analítica de la MAR como estrategia integral para favorecer la seguridad hídrica, y las aportaciones de la Red del Agua UNAM al tema.
Laguna de infiltración, Sonora.
Jorge Alberto Arriaga Medina
LAS AGUAS SUBTERRÁNEAS EN EL ENCUADRE MUNDO: DEPENDENCIA CRECIENTE Y BRECHAS DE GOBERNANZA
A escala mundial la evidencia disponible es clara: existe una dependencia estructural y creciente de las aguas subterráneas, particularmente para usos domésticos y agrícolas. De acuerdo con diversas agencias de la Organización de las Naciones Unidas, el agua subterránea aporta aproximadamente la mitad del volumen empleado en el uso doméstico y alrededor de una cuarta parte del agua retirada para riego.
Su importancia en las actividades económicas y en el cumplimiento del derecho humano al agua contrasta con la persistencia de importantes brechas: información hidrogeológica, redes de monitoreo, marcos regulatorios efectivos y capacidades institucionales para asignar, medir, verificar y ajustar extracciones en función de objetivos de sostenibilidad. Como resultado de estos desafíos se observa un agotamiento de los acuíferos en múltiples regiones, asociado no sólo con presiones de demanda, como el crecimiento poblacional, la intensificación agrícola o la urbanización, sino también con factores emergentes como la variabilidad climática y la recurrencia de sequías prolongadas que incrementan la dependencia del “almacenamiento subterráneo” como fuente de amortiguamiento.
Los impactos del abatimiento sostenido son particularmente relevantes por su carácter acumulativo y, en algunos casos, irreversible. La subsidencia por compactación de sedimentos puede comprometer infraestructura y aumentar vulnerabilidades ante inundaciones; la intrusión salina en zonas costeras puede limitar su empleo para consumo humano o para el riego, y la degradación de calidad por nitratos, arsénico u otros contaminantes introduce costos crecientes de tratamiento o restricciones de uso. Por ello, los enfoques contemporáneos de sostenibilidad han insistido en integrar el manejo de aguas subterráneas con el de aguas superficiales, el uso del suelo y la planeación territorial, evitando tratar al acuífero como una fuente de abastecimiento aislado y reconociéndolo como parte de un sistema hidrológico acoplado.
Ilustración: Monserrat García Silva
MÉXICO: LA PRESIÓN POR LA SOBREEXPLOTACIÓN
En México la discusión sobre sostenibilidad de las aguas subterráneas se inscribe en un contexto de alta heterogeneidad climática y fuerte concentración urbana. En términos administrativos e hidrogeológicos, el país reconoce seiscientos cincuenta y tres acuíferos; la Comisión Nacional del Agua reconoce que ciento catorce de ellos se encuentran sobreexplotados, acompañándose además de problemas asociados como intrusión salina y salinización en un subconjunto de sistemas. Esta información implica que en una fracción significativa del territorio hidrogeológico se extrae, de forma sostenida, más agua que la que se recarga en el largo plazo (CONAGUA, 2023).
La sobreexplotación suele estar relacionada con tres factores:
- El incremento en las demandas agrícolas y urbanas con incentivos históricos orientados a sostener la oferta.
- La expansión urbana que reduce o altera las zonas de recarga natural y aumenta la escorrentía.
- Las asimetrías en las capacidades de control, medición y cumplimiento.
A ello se suman desafíos de calidad: la contaminación difusa asociada con fertilización agrícola descargas, y la movilización de constituyentes naturales por cambios en gradientes hidráulicos. En este marco, la MAR se reconoce como una estrategia con gran potencial, pero que requiere condiciones habilitantes: criterios técnicos para seleccionar sitios y dispositivos, garantías sanitarias, mecanismos de operación y mantenimiento, y esquemas de incentivos y asignación de beneficios que eviten que la recarga sea un costo sin retorno para quien la implementa.
Participantes del 9° Simposio Internacional sobre la Gestión de la Recarga de Acuíferos.
Jorge Alberto Arriaga Medina
MAR: DEFINICIÓN OPERATIVA, MODALIDADES Y CONDICIONES DE DESEMPEÑO
La MAR se entiende como el incremento de la recarga al acuífero por encima de la infiltración natural, mediante intervenciones diseñadas para mejorar el almacenamiento y, en ciertos casos, la calidad. Su implementación admite una diversidad de configuraciones: lagunas o canales de infiltración, recarga inducida desde cauces, pozos de inyección, estructuras de retención e infiltración, y esquemas acoplados a reúso de agua tratada mediante procesos de tratamiento suelo-acuífero (Escolero, Gutiérrez y Mendoza, 2017).
Debido a su diversidad, se suele caracterizar a la MAR no como una técnica, sino como un conjunto de soluciones que dependen de, al menos, tres elementos:
- Objetivo: reducir abatimientos, controlar subsidencia, incrementar el almacenamiento estacional, generar barreras hidráulicas contra la intrusión salina o mejorar el control de avenidas.
- Medio hidrogeológico: permeabilidad, transmisividad, almacenamiento, presencia de acuíferos confinados o semiconfinados.
- Fuente de agua: pluvial, superficial o residual tratada, considerando calidad y variabilidad.
Con estos elementos en cuenta, los diseños contemporáneos de la MAR enfatizan su carácter sociotécnico. Es decir, además de la ingeniería, se requiere un marco regulatorio claro, un sistema de gobernanza robusto que gestione quién recarga, quién monitorea y quién responde ante incidentes, y un sistema de información que permita evaluar el desempeño y ajustar prácticas.
RED DEL AGUA UNAM: DE LA CONSTRUCCIÓN DE CONSENSO A DIRECTRICES DE POLÍTICA Y CAPACIDADES TÉCNICAS
Para la UNAM estudiar y proponer soluciones en la MAR no es una elección temática: es una consecuencia lógica de su papel como institución pública que produce conocimiento, prepara especialistas, difunde cultura científica y orienta capacidades hacia la solución de problemas nacionales. En ese sentido, la Red del Agua UNAM (RAUNAM) ha operado como una plataforma que articula saberes, evidencia y diálogo social para que el agua subterránea deje de ser un recurso “invisible” en la toma de decisiones y se convierta en un campo de acción con criterios verificables.
LA RED DEL AGUA UNAM HA OPERADO COMO UNA PLATAFORMA QUE ARTICULA SABERES, EVIDENCIA Y DIÁLOGO SOCIAL PARA QUE EL AGUA SUBTERRÁNEA DEJE DE SER UN RECURSO “INVISIBLE” EN LA TOMA DE DECISIONES
La RAUNAM impulsa la integración de capacidades universitarias multidisciplinarias y multiescala para comprender los retos hídricos y traducirlos en propuestas concretas de política, tecnología y gestión. La MAR encaja plenamente en esa misión porque obliga a combinar, al menos, hidrogeología, calidad del agua, ingeniería, economía, derecho y gobernanza. La aportación de la RAUNAM a la MAR, por tanto, no puede comprenderse únicamente como una suma de proyectos o eventos; debe leerse, ante todo, como una respuesta universitaria a un problema estructural del país.
Quizá una de las aportaciones más significativas de la RAUNAM fue la organización en México del 9° Simposio Internacional sobre la Gestión de la Recarga de Acuíferos (ISMAR), reconocido como el principal evento global sobre investigación y práctica en la MAR. Se trata de un espacio de convergencia entre ciencia, práctica y regulación y cubre el ciclo completo de los proyectos, desde diseño y construcción hasta operación, mantenimiento, monitoreo, modelado, regulación y evaluación económica (UNAM, IINGEN, CONAGUA, 2016).
El evento reunió a veintitrés países de los cinco continentes, con doscientos participantes, ochenta y tres presentaciones, dos conferencias magistrales, tres cursos y cuatro talleres, y tuvo como resultado central la aprobación de las Directrices de Política de Gestión Sostenible de las Aguas Subterráneas. Son seis postulados que van más allá de un listado de aspiraciones; estructuran un razonamiento de política pública que vincula la naturaleza del recurso con los instrumentos requeridos para su sostenibilidad. En resumen, las directrices son (González y Arriaga, 2019):
- Establece la relevancia de los acuíferos para la seguridad hídrica y alimentaria, subrayando su condición de recurso común y su exposición a presiones emergentes como el cambio climático, el crecimiento poblacional y la urbanización.
- Introduce una noción operativa de sostenibilidad orientada a definir horizontes temporales y metas para restablecer el equilibrio entre extracción y recarga, reconociendo que la inercia del sistema exige planeación de largo plazo.
- Coloca el conocimiento como condición habilitante: los acuíferos son sistemas únicos y complejos; por tanto, se requieren mayores inversiones en caracterización, monitoreo, herramientas y tecnologías, así como en la difusión de información y la formación de recursos humanos especializados.
- Enfatiza el concepto de integralidad entendido como la necesidad de un marco regulatorio claro, instituciones con capacidad de hacer cumplir la ley, corresponsabilidad multinivel y un portafolio de acciones que combinen el reúso, la captación pluvial, la reducción de demanda, las transferencias de agua donde sea pertinente y la MAR.
- Posiciona explícitamente a la MAR como componente clave para la sostenibilidad, recomendando incentivos y capacitación especializada, y advirtiendo la necesidad de implementarla sólo donde existan acuíferos aptos y condiciones para justificar costos y asegurar su desempeño.
- Incorpora la participación como requisito permanente. Dado el carácter común del recurso, la aceptación social, la confianza y el cumplimiento se fortalecen mediante involucramiento significativo de actores diversos, vinculado a la toma de decisiones y sostenido en el tiempo.
En paralelo a este marco internacional, la RAUNAM ha contribuido mediante acciones de articulación técnico-institucional: la formación de un grupo de análisis en recarga gestionada de acuíferos, el desarrollo de un inventario de proyectos de MAR, la elaboración de un anteproyecto de recarga mediante lagunas de infiltración en la cuenca del río Sonora, la puesta en operación de una prueba piloto en la cuenca geohidrológica Chihuahua–Sacramento y el impulso de capacidades a través de jornadas técnicas y talleres especializados. En conjunto, estas acciones buscan sistematizar evidencia, reducir incertidumbre técnica, formar capacidades y traducir hallazgos en criterios de decisión.
EL VALLE DE MÉXICO COMO CASO EMBLEMÁTICO
La Zona Metropolitana del Valle de México concentra alrededor del veinte por ciento de la población del país y un treinta por ciento de su actividad económica. Bajo estas consideraciones, la capacidad de distribución y regulación del sistema urbano continuará requiriendo al acuífero como principal fuente de abastecimiento. Esto es muestra de una dependencia que se vuelve problemática cuando el acuífero reproduce la “tragedia de los comunes”: múltiples extracciones individuales, beneficios inmediatos, costos diferidos y un deterioro acumulativo que se expresa, entre otras formas, en subsidencia y daños a infraestructura (Spiliakos, 2024).
En atención a su misión de contribuir a la solución de los principales problemas nacionales, la RAUNAM y el Instituto de Ingeniería diseñaron el Plan de Gestión Integral y Manejo de la Recarga del Acuífero del Valle de México bajo una visión estratégica: el acuífero es un activo crítico, finito, valioso y vulnerable.
Vista aérea frontal de lagunas de infiltración para recarga artificial de acuíferos.
Jorge Alberto Arriaga Medina
El plan organiza la acción mediante una lógica que articula diagnóstico, modelación, escenarios y programas. Entre las fortalezas de su enfoque se encuentra que no asume un futuro único. En su estructura, los escenarios organizan la incertidumbre a partir de factores como población, crecimiento económico, gobernabilidad, tecnología y medio ambiente, y separan dos trayectorias: un programa deseable bajo escenario sustentable y un programa inercial bajo escenario adverso. La distinción es metodológicamente relevante porque evita el error común de tratar la sostenibilidad como un resultado automático de construir más infraestructura.
En el programa deseable, el incremento de oferta se acompaña de eficiencia en sistemas, reducción de pérdidas, reúso y aumento de recarga natural y artificial. Por su parte, en el programa inercial la demanda crece con los mismos patrones de consumo, sin aumento efectivo de oferta, con pérdidas persistentes, el reúso no escala, la extracción aumenta y tanto la recarga natural como artificial se erosionan, con lo cual la brecha se profundiza.
El plan también opera con un horizonte a veinticinco años e incluye componentes de oferta pero, sobre todo, una reorganización del portafolio para que la sostenibilidad no dependa de una sola fuente de abastecimiento.
Otro componente distintivo de la estrategia del Valle de México no es sólo hidráulico, sino también institucional y fiscal. El plan propone medidas orientadas a corregir un desajuste típico en la MAR: exigir inversión, operación y monitoreo a quienes recargan, pero no ofrecer beneficios verificables ni mecanismos de recuperación de costos. Entre las líneas de acción destacan: promover reformas que permitan reconocer en las concesiones una parte del volumen recargado; introducir créditos fiscales por recarga; revisar criterios de calidad del agua de recarga para que sean exigentes en control de riesgo y operables en la práctica, y eliminar distorsiones tarifarias que, en contextos de sobreexplotación, terminan subsidiando trayectorias no sostenibles.
Lagunas de infiltración.
Jorge Alberto Arriaga Medina
A ello se suma un eje de gobernanza. El plan propone fortalecer capacidades institucionales y articular instancias de coordinación a diversas escalas con funciones que van desde emitir lineamientos para planes de gestión y recarga, supervisar su desarrollo, establecer prioridades e impulsar su implementación, hasta intensificar la comunicación y coordinación con gobiernos estatales, municipios, organismos operadores, agricultores y usuarios.
En el componente técnico el plan articula la recarga en dos grandes vertientes: recarga natural, que implica la protección y recuperación de condiciones territoriales que permiten infiltración, y la recarga gestionada mediante proyectos específicos. Aquí el valor estratégico es que la recarga deja de ser un complemento y se convierte en un programa con identificación de oportunidades concretas. En la propuesta aparecen proyectos potenciales vinculados a infraestructura existente y a fuentes disponibles, particularmente plantas de tratamiento de aguas residuales como nodos para habilitar recarga bajo esquemas de control de calidad y dispositivos como pozos de infiltración o recarga en zonas seleccionadas.
LA SOSTENIBILIDAD DE LAS AGUAS SUBTERRÁNEAS NO ES UN RESULTADO ESPONTÁNEO DEL BALANCE HIDROLÓGICO, SINO UN PRODUCTO INSTITUCIONAL SUSTENTADO EN INFORMACIÓN, CAPACIDADES Y MECANISMOS DE CUMPLIMIENTO
REFLEXIONES FINALES
El análisis global y el caso mexicano convergen en una premisa: la sostenibilidad de las aguas subterráneas no es un resultado espontáneo del balance hidrológico, sino un producto institucional sustentado en información, capacidades y mecanismos de cumplimiento. En ese marco, la MAR constituye una estrategia técnicamente viable y estratégicamente relevante, pero condicionada por criterios de selección de sitios, calidad de fuentes, operación y mantenimiento, monitoreo y arreglos de incentivos que permitan sostenerla en el tiempo. Las aportaciones de la Red del Agua UNAM, particularmente la articulación internacional y conceptual expresada en las directrices aprobadas en ISMAR 9 y la traducción de principios a criterios operativos en el Valle de México, muestran una trayectoria que vincula evidencia, formación y política pública.
En este sentido, un Programa Nacional de Recarga de Acuíferos, sustentado en estándares técnicos, esquemas de financiamiento e información pública sistematizada, podría convertirse en una de las principales contribuciones de la UNAM para atender este reto creciente que no es exclusivo del Valle de México ni del país.
PUMAGUA en línea
UNAM Internacional
El sitio en internet de PUMAGUA no sólo está ahí para que puedas encontrar un punto en el campus donde saciar tu sed: cuenta con muchos recursos de consulta e información, además de los mapas de localización de bebederos, entre ellos, los informes sobre la calidad del agua en Ciudad Universitaria.
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Dispensador de agua en la UNAM.
PUMAGUA
Fernando J. González Villarreal es ingeniero civil por la UNAM, y maestro en ciencias y doctor en ingeniería por la Universidad de California en Berkeley. Es investigador titular del Instituto de Ingeniería. Fue el primer director general de la CONAGUA y fundador del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua. Ha sido presidente del Colegio de Ingenieros Civiles de México y de la Asociación Mexicana de Hidráulica. Recibió el Premio Nacional de Ingeniería 2013. Actualmente es coordinador técnico de la Red del Agua UNAM y director general del Centro Regional de Seguridad Hídrica bajo los auspicios de UNESCO.
Jorge Alberto Arriaga Medina es licenciado en relaciones internacionales por la UNAM, con especialización en economía ambiental y ecológica, y maestro en tecnología ambiental por el Imperial College London. Ha sido consultor para diversos organismos internacionales, entre los que destacan el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo. Actualmente es el coordinador ejecutivo de la Red del Agua UNAM y del Centro Regional de Seguridad Hídrica bajo los auspicios de UNESCO. Es también coordinador general del Premio Nacional Juvenil del Agua.
Referencias
Dillon, Peter; Alley, William; Zheng Yan, & Vanderzalm, Joanne (Eds.) (2022).
Managed Aquifer Recharge: Overview and Governance. International Association of Hydrogeologists.
https://recharge.iah.org/files/2022/06/MAR-overview-and-governance-IAH-Special-Publication-18June2022.pdf.
Comisión Nacional del Agua (2023). Estadísticas del Agua en México.
https://sinav30.conagua.gob.mx:8080/port_publicaciones.html.
Escolero Fuentes, Oscar; Gutiérrez Ojeda, Carlos, & Mendoza Cázares, Edgar Yuri (2017).
Manejo de la recarga de acuíferos: un enfoque hacia Latinoamérica. Instituto Mexicano de Tecnología del Agua.
https://www.imta.gob.mx/biblioteca/libros_html/manejo-recarga-acuiferos-ehl.pdf.
ISMAR9 (2021). Book of abstracts. International Association of Hydrogeologists.
https://recharge.iah.org/files/2021/02/ISMAR9_book_abstracts.pdf.
González Villarreal, Fernando, & Arriaga Medina, Jorge (2019).
Managing Groundwater in Mexico. Centrode Investigaciones sobre América del Norte, UNAM.
https://repositorio.unam.mx/contenidos/5052631.
Spiliakos, Alexandra (2019). “Tragedy of the Commons: What It Is & 5 Examples”. Harvard Business School.
https://online.hbs.edu/blog/post/tragedy-of-the-commons-impact-on-sustainability-issues.