Encuadre   

Número 12

12 de mayo de 2026

Sostenibilidad del suministro de agua de la CDMX.

Mediciones en torno de los ODS 6, 8 y 13

Por: Leonor Patricia Güereca y Maribel García Sánchez
Las ciudades se consideran agentes de progreso social, tecnológico y motor del crecimiento económico mundial. Se estima que el cincuenta y cinco por ciento de la población mundial habita zonas urbanas y se espera que este valor aumente a sesenta y tres por ciento para 2050 (UN, 2025). Esta expansión de las ciudades ejerce presión sobre los recursos hídricos e implica la atención urgente de los retos para lograr una gestión sostenible del agua.

Los procesos de urbanización alteran el sistema hidrológico natural de las cuencas y disminuyen la disponibilidad hídrica en otros territorios (Cotler et al., 2010). Además, generan contaminación de los cuerpos de agua debido al vertido de las aguas residuales que contienen sedimentos, nutrientes, materia orgánica, metales pesados, patógenos e hidrocarburos, lo que provoca la disminución de fauna acuática, genera eutrofización (exceso de nutrientes en el agua) e incrementa los riesgos para la salud de quienes viven en colindancia con los cauces (Spellman, 2014).

LOS PROCESOS DE URBANIZACIÓN ALTERAN EL SISTEMA HIDROLÓGICO NATURAL DE LAS CUENCAS Y DISMINUYEN LA DISPONIBILIDAD HÍDRICA EN OTROS TERRITORIOS

En el ámbito social, las ciudades presentan desigualdades en el acceso a los servicios de agua, promueven la vulnerabilidad al cambio climático (Choueiri et al., 2022; Choueiri & Vantaggiato, 2023) y propician la falta de disponibilidad hídrica en otros territorios desde los que se traslada el agua requerida en las ciudades.

La gestión sostenible del agua implica medir los impactos ambientales y sociales de los sistemas de agua de las ciudades e identificar las estrategias de mejora que les permitan transitar hacia el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

LOS OBJETIVOS DE DESARROLLO SOSTENIBLE Y LOS SISTEMAS DE AGUA
Para avanzar hacia la sostenibilidad de los sistemas de agua de las ciudades es necesario medir las limitaciones en el cumplimiento de por lo menos tres de los diecisiete Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS): el ODS 6, que está directamente relacionado con la gestión sostenible del agua y consiste en garantizar un acceso equitativo, asequible y seguro al agua potable y a servicios de saneamiento para todos los habitantes de las ciudades; el ODS 8, que establece la necesidad de tener trabajos decentes y crecimiento económico, lo cual, aplicado a los organismos e instituciones encargadas de la provisión de los servicios de agua potable y saneamiento, implica asegurar que los recursos humanos requeridos para la operación, funcionamiento y administración de la infraestructura hídrica cuenten con un empleo digno (WWAP, 2016), y el ODS 13, sobre las acciones por el clima, que busca adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos, lo que implica que los sistemas de agua de las ciudades disminuyan las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) generadas por el uso de energía en sus procesos.

En este artículo se presenta una evaluación de la sostenibilidad del suministro de agua potable de la Ciudad de México, considerando los impactos al cambio climático mediante la cuantificación de emisiones de GEI para atender el ODS 13; evaluando los indicadores de trabajo digno del ODS 8, y cuantificando el acceso equitativo y seguro al agua potable que corresponde al ODS 6. Todo esto basado en un enfoque de ciclo de vida que permite evaluar los impactos desde la extracción del recurso hídrico hasta su distribución como agua potable.

          

EL SISTEMA DE AGUAS DE LA CIUDAD DE MÉXICO
La Ciudad de México (CDMX) es la capital del país y tiene una población de 9.2 millones de habitantes, sin contar los cuarenta y siete municipios conurbados en donde viven 12. 6 millones de personas. La CDMX recibe una provisión de agua potable de treinta y dos metros cúbicos por segundo en promedio anual. Este recurso hídrico proviene en un 67.5 por ciento de aguas subterráneas (pozos y manantiales dentro de la CDMX) y un 32.5 por ciento de aguas superficiales, provenientes principalmente del Sistema Cutzamala en el Estado de México, que aporta un promedio anual de 9.4 metros cúbicos por segundo, y en menor medida del río Magdalena, dentro de la CDMX, que aporta 0.63 metros cúbicos por segundo en promedio anual.

Las fuentes de agua subterránea y superficial dentro de los límites geográficos de la CDMX incluyen quinientos doce pozos, diecisiete manantiales y el río Magdalena. El agua extraída se trata en cincuenta y seis pequeñas plantas de potabilización de la ciudad (con capacidad instalada de entre 0.037 y 0.205 metros cúbicos por segundo), a través de filtración directa u ósmosis inversa, principalmente. Posteriormente, el agua potable es distribuida a través de doscientas sesenta y ocho plantas de bombeo y rebombeo (figura 1).



El sistema de suministro de agua potable de la CDMX comprende tres etapas de ciclo de vida: captación y extracción de agua cruda; potabilización, y bombeo de agua para su distribución. Se muestran las entradas de energía y sustancias químicas y los requerimientos de personal operativo para el funcionamiento de presas, plantas potabilizadoras y sistemas de bombeo, ya sea para la extracción de agua subterránea como para la distribución, y se incluye a la comunidad local como uno de los sectores que forman parte del sistema.
 Modificado de García-Sánchez et al., 2023

Por otra parte, el agua proveniente del Sistema Cutzamala, cuya infraestructura se ubica en los municipios de Amanalco, San José del Rincón, Valle de Bravo, Ixtapan del Oro, Villa de Allende y Villa Victoria en el Estado de México, y en los de Ciudad Hidalgo y Zitácuaro en Michoacán, tiene un caudal de 15.7 metros cúbicos por segundo, de los cuales 9.4 se envían a la CDMX (el resto se utiliza en el Estado de México). Este recurso hídrico es captado y almacenado en siete presas del Estado de México (entre ellas la Presa Villa Victoria) y luego es potabilizado en la Planta Los Berros (municipio de Villa de Allende). Posteriormente, el agua es bombeada a través de seis estaciones de bombeo del Sistema Cutzamala, que la elevan más de mil cien metros y la transportan a más de doscientos cuarenta kilómetros de distancia, hasta llegar a la CDMX (CONAGUA, 2025).

La medición de los impactos ambientales y sociales de la provisión de agua potable en la CDMX requiere un enfoque sistémico en el que se visualicen los procesos implicados, las aportaciones ambientales de los insumos utilizados en cada proceso y las emisiones al medio ambiente.

EMISIONES DE GASES DE EFECTO INVERNADERO 
Para generar el inventario de emisiones de GEI del sistema de provisión de agua potable de la CDMX se cuantificó el consumo de energía eléctrica requerido por cada etapa del ciclo de vida: captación y extracción, potabilización y distribución. El inventario se basa en la electricidad consumida porque se considera el insumo principal (Amores et al., 2013; García-Sánchez y Güereca, 2019). Esta información se obtuvo de la Secretaría de Gestión Integral del Agua de la Ciudad de México (SEGIAGUA) para la infraestructura de la CDMX, y de la Comisión Nacional de Agua (CONAGUA) para los datos referentes al Sistema Cutzamala. Una vez obtenida la información, se calculó la electricidad requerida por cada metro cúbico y para cada etapa de ciclo de vida. A partir del consumo eléctrico se calcularon las emisiones de GEI (tabla 1).


 
La unidad medida para las emisiones de GEI es dióxido de carbono equivalente, un estándar para la síntesis de diversos tipos de gases emitidos.
 Elaboración propia con datos de SEGIAGUA y CONAGUA

 

Los resultados muestran que por cada metro cúbico de agua potable que llega a los hogares de la CDMX, se generan 2.81 kilogramos de dióxido de carbono equivalente (CO2 eq). Este valor es superior en trescientos veintiséis por ciento a lo calculado, por ejemplo, para la ciudad de Tarragona, España, donde se emiten 0.86 kilogramos de CO2 eq por metro cúbico (Amores et al., 2013). Esta diferencia se debe al alto consumo eléctrico requerido por el Sistema Cutzamala en la etapa de distribución (4.86 kilowatts por hora por metro cúbico), mientras que la electricidad requerida para el bombeo en la etapa de distribución dentro de la CDMX es de 0.56 kilowatts. Otro de los factores que influyen en las emisiones de carbono del sistema es la matriz energética nacional, que incluye más del setenta por ciento de combustibles fósiles. 

Si consideramos que las estimaciones de agua que se pierde por fugas en la CDMX oscilan entre doce y catorce metros cúbicos por segundo (entre el treinta y cinco y el cuarenta y tres por ciento del total) se puede argumentar que el caudal que llega por el Sistema Cutzamala —y que genera la mayor parte de las emisiones de GEI— se fuga. Este es un indicador de la necesidad de disminuir las fugas de agua en la CDMX, al mismo tiempo que el país avanza en la generación de una energía más limpia. Estas acciones, aunque constituyen un gran reto, son fundamentales para que el sistema de provisión de agua de la CDMX avance en el cumplimiento del ODS 13. 

EL ANÁLISIS DE CICLO DE VIDA SOCIAL
El análisis de ciclo de vida (ACV) es un enfoque metodológico que evalúa los potenciales impactos ambientales y sociales de un producto, servicio u organización a lo largo de su ciclo de vida. Está basado en un enfoque sistémico, en el que se cuantifican todos los insumos y emisiones de todos los procesos unitarios para generar el inventario de ciclo de vida (ICV), a partir del cual se modelan los potenciales impactos ambientales. Cuando los estudios de ACV se enfocan en analizar impactos sociales, se denominan análisis de ciclo de vida social (ACV-S) y en ellos se consideran los impactos sociales que afectan o benefician a los sectores involucrados en el ciclo de vida del producto: trabajadores, comunidad local o cadena de valor (en vez de considerar insumos y emisiones de energía, materiales y compuestos químicos).

García-Sánchez et al. (2023) realizaron un estudio de ACV-S enfocado en el ciclo urbano del agua en la CDMX, estableciendo como referencia el sistema de provisión de agua, con sus etapas de ciclo de vida de captación y extracción, potabilización y distribución. Se adoptaron como referencias los ODS 6 y 8, así como criterios de sostenibilidad basados en el valor intrínseco del bienestar de los involucrados (Sala et al., 2015).

Para evaluar el avance del ODS 6, el estudio cuantificó el impacto social en la categoría de comunidad local, analizando específicamente los municipios de Villa de Allende y de Villa Victoria porque cuentan con infraestructura clave, como la planta potabilizadora Los Berros y el sistema de bombeo para la distribución desde el Sistema Cutzamala, y además porque en estas comunidades se han presentado conflictos sociales por la falta de provisión de agua potable. Para llevar a cabo la evaluación se consideró la categoría de acceso al recurso hídrico con los siguientes indicadores: 1. acceso al agua potable en frecuencia, calidad y disponibilidad; 2. acceso a infraestructura de drenaje, y 3. disponibilidad de un baño exclusivo y completo (figura 2).


 
El diagrama muestra los sectores involucrados y las categorías y subcategorías de indicadores del ACV-S utilizadas para la evaluación.
 García-Sánchez et al., 2023

Para analizar el grado de cumplimiento del ODS 8, se evaluó el impacto social en los trabajadores del sistema de provisión de agua potable, considerando las condiciones laborales necesarias para un trabajo digno en el Sistema Cutzamala y el sistema de la CDMX. Lo anterior se llevó a cabo mediante la medición de tres subcategorías: 1. ingreso; 2. estabilidad laboral (tomando en cuenta tipo de contrato y antigüedad), y 3. condiciones laborales como horario de trabajo y seguridad social (figura 2). 

Para obtener la información de la comunidad local se usaron bases de datos de las encuestas del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI) y encuestas telefónicas. Las encuestas telefónicas se basaron en un muestreo aleatorio simple para personas mayores de dieciocho años e incluyeron trece preguntas; se hicieron a números celulares aleatorios obtenidos del Plan Nacional de Numeración del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFETEL). La muestra consideró un total de trescientas ochenta y cuatro viviendas encuestadas en los municipios de Villa Victoria y de Villa de Allende, con un nivel de confianza del noventa y cinco por ciento y un margen de error de más/menos cinco por ciento. 

Con respecto a la obtención de datos sobre salarios, estabilidad laboral, seguridad social y horas de jornada laboral de los trabajadores, se utilizaron las bases de datos de remuneración mensual publicadas en la página de transparencia de la SEGIAGUA. Sobre la información del número de horas de trabajo extra, se realizaron solicitudes de acceso a la información para obtener bases de datos a nivel de planta. Con respecto a los trabajadores del Sistema Cutzamala se realizaron solicitudes de acceso a la información a través del Organismo de Cuenca Aguas del Valle de México.

El procesamiento de la información del ODS 6, referente a los impactos sociales en la comunidad local, se presenta como riesgo social y se basa en una escala de cero a uno que se obtiene a partir de la normalización del desempeño social obtenido para cada indicador. La escala tiene tres niveles: riesgo bajo (entre cero y 0.24), cuando los hogares tienen acceso limitado a los servicios de agua en un máximo de dos indicadores en veinticuatro por ciento o menos; riesgo medio (entre 0.25 y 0.44) si los hogares tienen acceso limitado a los servicios de agua en dos o más indicadores, con valores de carencia de veinticinco por ciento o más, y riesgo alto (entre 0.45 y uno), si los hogares tienen acceso limitado a los servicios de agua en los tres indicadores con valores de carencia mayores a veinticinco por ciento.


La evaluación del ODS 8 —sobre trabajo digno— también se presenta como riesgo social y, al igual que en la comunidad local, el análisis de esta dimensión también se basa en valores normalizados y se presenta en una escala de tres niveles: riesgo bajo (entre cero y 0.24) cuando en un máximo de dos indicadores de trabajo digno se tiene un máximo del veinticuatro por ciento de los trabajadores bajo condiciones precarias; riesgo medio (entre 0.25 y 0.44), que implica que en dos indicadores de trabajo digno, entre el veinticinco y cuarenta y cuatro por ciento de los trabajadores se encuentran en condiciones precarias, y riesgo alto (entre 0.45 y uno), cuando el cuarenta y cinco por ciento o más de los trabajadores se encuentra en condiciones precarias de trabajo en los tres indicadores laborales.

A partir de lo anterior, se encontró que en Villa de Allende y Villa Victoria se obtuvieron niveles promedio de riesgo social de 0.55 en precariedad hídrica, lo que ubica a ambos municipios en riesgo alto, aunque Villa de Allende presenta un valor mayor (0.58) que Villa Victoria (0.51). Esto se debe a que en Villa de Allende el cincuenta y nueve por ciento de los hogares no dispone de conexión de agua potable dentro de sus viviendas y el veintidós por ciento obtiene agua de otras fuentes, como otras viviendas, ríos o pozos. En este municipio falta agua de calidad debido a que los parámetros de manganeso, coliformes fecales y coliformes totales están fuera de los límites y el sesenta y uno por ciento de los hogares compran agua embotellada (tabla 2).


En Villa Victoria, el cuarenta y ocho por ciento de los hogares dispone de conexión al agua, pero no dentro de la vivienda. En este sentido, el treinta y nueve por ciento de los hogares obtiene el agua de otras fuentes. La calidad del agua es deficiente debido a la turbidez y a la presencia de hierro y manganeso. También se registró que el setenta y siete por ciento de los hogares consume agua embotellada.

Lo anterior contrasta con el nivel de provisión de agua potable de la Ciudad de México y es muestra de la inequidad y falta de justicia social entre la Ciudad de México y los municipios que le proveen de agua, al mismo tiempo que hace evidente la necesidad de avanzar de manera más justa y equilibrada hacia el cumplimiento del ODS 6, concibiendo al suministro de agua en la Ciudad de México como un sistema integral, tanto en lo técnico como en lo social, que no sólo beneficie a la CDMX, sino a todos los municipios y comunidades que lo conforman.

Por otra parte, respecto de los avances del ODS 8, los trabajadores de la Ciudad de México tienen un riesgo social alto, correspondiente a 0.6, que se debe a las horas de trabajo, ya que el ochenta por ciento de los trabajadores declararon ganar menos de trescientos sesenta y seis dólares estadounidenses al mes, cantidad insuficiente para cubrir sus necesidades y las de al menos una persona a su cargo (Sehnbruch et al., 2015). Además, el noventa y dos por ciento trabaja una media de 14.38 horas extra semanales (superior al máximo de nueve horas que establece la Ley Federal del Trabajo). En el Sistema Cutzamala, en cambio, se registra un riesgo social bajo (0.24), debido a que el noventa y ocho por ciento de los doscientos ochenta y seis trabajadores reportaron ingresos entre trescientos sesenta y seis y quinientos cuarenta y cuatro dólares estadounidenses al mes (sin contar horas extra) y este nivel de ingreso propicia un menor riesgo social. 

Los diferentes niveles de riesgo social en el sistema de suministro de agua potable de la CDMX muestran la necesidad de mejorar las condiciones laborales: un salario más digno para la CDMX, que no obligue a trabajar tantas horas extra para “completar los gastos”.

Los resultados de este estudio coinciden con algunos trabajos realizados en distintos países en materia de agua y saneamiento, donde se han identificado los siguientes problemas en cuanto a recursos humanos: pérdida de personal experimentado, falta de recursos financieros para contratar nuevo personal, falta de personal capacitado y de programas de preparación continua (Saravia Matus et al., 2023). Por lo anterior, es necesario contar con programas eficientes de capacitación y de formación, incluyendo tanto a los trabajadores de la CDMX como a los del Sistema Cutzamala en un sistema integral (Tabla 3).


CONCLUSIONES
La provisión de agua potable en la CDMX presenta un nivel de emisiones de GEI muy superior a los de otras ciudades; debe disminuirse por medio de la reducción de fugas y el avance hacia un sistema eléctrico con mayor proporción de energías limpias.

La etapa de distribución es la que genera mayores emisiones de GEI, debido principalmente al bombeo del Sistema Cutzamala hacia la CDMX y también a la distribución dentro de la misma. 
Existe un riesgo social alto en las comunidades locales de Villa de Allende y Villa Victoria del Sistema Cutzamala por precariedad hídrica. Esto es reflejo de los niveles de inequidad y falta de justicia social entre la Ciudad de México y los municipios que le proveen de agua, lo cual habla de un avance limitado en cuanto al ODS 6 para el sistema de provisión de agua de la CDMX.

Se tiene, asimismo, un riesgo social alto por precariedad laboral en los trabajadores que operan la infraestructura de agua potable de la CDMX, principalmente por los bajos salarios y el exceso de horas de trabajo semanales. Esto refuerza la necesidad de avanzar en el logro de las metas del ODS 6.

A partir de lo anterior, se recomienda que los sistemas de provisión de agua trabajen en la generación de métricas que permitan evaluar y reportar los avances integrales en el nivel de sustentabilidad, incluyendo de manera integrada los avances en los ODS 6, 8 y 13.
Leonor Patricia Güereca Hernández es investigadora titular en el Instituto de Ingeniería de la UNAM, donde dirige la línea de Ciclo de vida, Cambio climático y Sostenibilidad. Ha desarrollado más de sesenta proyectos de análisis de ciclo de vida, dentro de los cuales destacan varios para la industria de la construcción, la fabricación de billetes y monedas, pavimentos, cemento, la producción de carne, agua, energía, residuos y alimentos. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores, Nivel II. Ha publicado más de sesenta artículos, seis libros, dieciocho capítulos de libros y ha presentado más de ciento setenta trabajos en congresos.

Maribel García Sánchez realiza una estancia postdoctoral en el Instituto de Ingeniería de la UNAM. Es doctora en ciencias de la sostenibilidad por la UNAM. Cuenta con una maestría en ciencias de la sostenibilidad y es ingeniera en biónica por el Instituto Politécnico Nacional. Se especializa en temas de análisis de ciclo de vida ambiental y social de sistemas de agua urbana. Ha publicado dos artículos, es coautora de un capítulo de libro y ha impartido clases sobre sostenibilidad.

Agradecimiento al programa PAPIIT de la UNAM, por el financiamiento del proyecto de investigación IT100620 y a la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación de México (SECIHTI) por la beca doctoral de la segunda autora (beca número 724219).


Referencias
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Choueiri, Yasmina; Lund, Jay; London, Johnathan, & Spang, Edward S. (2022). “Energy–water nexus of formal and informal water systems in Beirut, Lebanon.” Environmental Research: Infrastructure and Sustainability 2(3). https://doi.org/10.1088/2634-4505/ac7252.

Choueiri, Yasmina, & Vantaggiato, Francesca (2023). “Informal Water Tankers, Their Network Structure, and Drivers of Cooperation and Competition: A Case Study in Beirut, Lebanon.” Society and Natural Resources 36(12). https://doi.org/10.1080/08941920.2023.2246028.

Comisión Nacional del Agua (CONAGUA, 3 de noviembre de 2025). “Conagua incrementó en 45 % el volumen de agua que entrega del Sistema Cutzamala a Estado de México y Ciudad de México.” Portal en internet del Gobierno de México. https://www.gob.mx/conagua/prensa/conagua-incremento-en-45-el-volumen-de-agua-que-entrega-del-sistema-cutzamalaa-estado-de-mexico-y-ciudad-de-mexico.

Cotler, Helena; Garrido, Arturo; Bunge, Verónica, y Cuevas, María Luisa (2010). “Las cuencas hidrográficas de México: priorización y toma de decisiones.” In: Cotler, Helena (Coord.) Las cuencas hidrográficas de México. Diagnóstico y priorización. México: Pluralia Ediciones e Impresiones. https://agua.org.mx/biblioteca/las-cuencas-hidrograficas-de-mexico-diagnostico-y-priorizacion/.

García Sánchez, Maribel; Padilla-Rivera, Alejandro, & Güereca, Leonor Patricia (2023). “Social Life Cycle Assessment of Mexico City’s Water Cycle.” Advanced Sustainable Systems 7(6). https://doi.org/10.1002/adsu.202300024.

García-Sánchez, Maribel, & Güereca, Leonor Patricia (2019). “Environmental and social life cycle assessment of urban water systems: The case of Mexico City.” Science of the Total Environment 693. https://doi.org/10.1016/j.scitotenv.2019.07.270.

Sala Serenella; Ciuffo, Biagio, & Nijkamp Peter (2015). “A systemic framework for sustainability assessment.” Ecological Economics 119. https://doi.org/10.1016/j.ecolecon.2015.09.015.

Saravia-Matus, Silvia; Llavona, Alba; Naranjo, Lisbeth, García Susana; Guzmán, Nataly, & Saravia, Jimmy A. (2023). “Urban Water Management Challenges and Opportunities in Latin America and the Caribbean.” In: UNESCO & i-WSSM, Water Security and Cities: Integrated Urban Water Management. Global Water Security Isuess (GWSI). Paris: UNESCO. https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000388100.

Sehnbruch, Kirsten; Burchell, Brendan; Agloni, Nurjk, & Piasna, Agnieszka (2015). “Human Development and Decent Work: Why some Concepts Succeed and Others Fail to Make an Impact.” Development and Change 46(2). https://doi.org/10.1111/dech.12149.

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WWAP (Programa Mundial de Evaluación de los Recursos Hídricos de las Naciones Unidas) 2016. Informe de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos en el Mundo 2016: Agua y Empleo. París: UNESCO. https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000244103.
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