Encuadre
31 de marzo de 2025
Una nueva vida de investigación para la tecnología obsoleta. El radiotelescopio de Tulancingo
L
a bóveda celeste nos ha llamado la atención desde el inicio de nuestra existencia. Desde tiempos remotos utilizamos
las estrellas para orientarnos en nuestro
camino errante. La curiosidad, esencia de
nuestra vida, nos impulsó a saber más sobre ellas,
hasta que llegamos, con Galileo Galilei, a la construcción del primer telescopio. Desde entonces,
por primera vez, se abrieron las puertas de la física
y la cosmología modernas. Después de esta gran
invención los telescopios ópticos evolucionaron
hasta convertirse en instrumentos de alta ingeniería, gracias a los cuales podemos observar el Universo en todos sus “colores” visibles. Sin embargo,
hay muchos procesos físicos que se manifiestan en
longitudes de ondas o frecuencias que no podemos